Con las bajas temperaturas, el uso de la cocina se intensifica en los hogares. Especialistas entregan recomendaciones prácticas para optimizar su uso, mejorar la eficiencia energética y mantener el confort sin elevar la cuenta de luz o gas.
Con la llegada del invierno, la cocina se transforma en uno de los espacios más utilizados del hogar. Preparaciones más elaboradas, uso frecuente del horno y jornadas más largas en casa hacen que el consumo energético tienda a aumentar.
Sin embargo, pequeños cambios en la forma de cocinar pueden marcar una diferencia significativa en eficiencia y gasto. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, mejorar la eficiencia en el uso de electrodomésticos puede generar ahorros relevantes en el consumo energético doméstico especialmente en temporadas de mayor demanda como el invierno.
Entre las principales recomendaciones está evitar abrir constantemente el horno durante la cocción, ya que cada apertura puede reducir la temperatura interna hasta en 20°C, obligando al equipo a consumir más energía para recuperarla. Asimismo, aprovechar el calor residual, apagando el horno unos minutos antes de finalizar la preparación, permite terminar la cocción sin gasto adicional.
También es clave cocinar varias preparaciones en simultáneo cuando sea posible, optimizando cada uso del horno, y preferir utensilios adecuados al tamaño de los quemadores en cocinas a gas o eléctricas, evitando pérdidas de calor. En esta línea, la tecnología de los electrodomésticos juega un rol cada vez más relevante.

