El presidente Gabriel Boric recibió hoy en La Moneda al presidente electo José Antonio Kast en un encuentro de aproximadamente una hora, convocado por Palacio para retomar el diálogo tras el episodio más tenso del traspaso de mando. En la cita, según fuentes oficiales, la Oficina del Presidente Electo, OPE, recibió documentación sobre la iniciativa de la empresa China Mobile, además de antecedentes sobre políticas de infancia y la macrozona sur.
La reunión se produjo cinco días después de que Kast decidiera levantarse de una bilateral con Boric y anunciar la suspensión de las reuniones del proceso de traspaso, gesto inédito que tensionó el relevo institucional. El quiebre se originó cuando Boric dijo haber informado al presidente electo sobre algunos detalles del proyecto de cable submarino antes de que la situación escalara con Estados Unidos, comentario que Kast intentó que fuera rectificado sin éxito.
El retorno al diálogo tuvo gestiones discretas entre equipos: Catalina Ugarte, jefa de gabinete de José Antonio Kast, comenzó a recibir comunicaciones del equipo del Presidente a través de Carlos Durán, jefe de gabinete de Gabriel Boric, hasta acordar una nueva cita. Desde La Moneda se insistió en la necesidad de una reunión "urgente" y en entregar información "importante"; desde la OPE respondieron que un encuentro no era "indispensable" a pocos días del cambio de mando, pero finalmente accedieron ante la insistencia.
El ingreso de Kast a la cita vino también tras señales de la propia centro derecha. El senador Rodrigo Galilea, presidente del partido Renovación Nacional, cuestionó la decisión de terminar el traspaso, y el cardenal y arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, llamó públicamente a ambas partes a retomar conversaciones. Esos llamados, dicen fuentes conocedoras de las gestiones, influyeron en la decisión del presidente electo.
En lo sustantivo, la OPE recibió los documentos vinculados al proyecto de la compañía China Mobile, una iniciativa que tomó interés público por las posibles implicancias en telecomunicaciones y por las alertas diplomáticas con Estados Unidos. Las dos partes, según fuentes oficiales, acordaron revisar la información con sus equipos técnicos antes del traspaso de mando, sin que hasta ahora exista una rectificación pública de los dichos que originaron la crisis.
La escena tiene un valor simbólico para el país: el proceso de relevo presidencial, tradición republicana, quedó tensionado en lo protocolar y en lo político, y el gesto de volver a la mesa busca normalizar tanto el intercambio de información como el calendario de entrega del mando. Lo que queda por delante es la revisión técnica de los papeles sobre el cable, la definición de posiciones frente a los aliados como Estados Unidos, y la reactivación del resto de las bilaterales que quedaron suspendidas hasta la ceremonia de traspaso.
