El ministro de Transporte, Louis de Grange, afirmó este sábado que la tasa de servicios verticales con problemas en el Metro de Santiago se mantiene 'bastante baja'. En la entrevista en T13 Finde, la autoridad respondió a las críticas por desgaste en escaleras y ascensores que se ha notado en las últimas semanas y confirmó un aumento de la dotación de técnicos para el mantenimiento de estos equipos. El Metro informó durante la semana un incremento de un 30% en la dotación de técnicos dedicados a estas labores, para acelerar reparaciones y reducir interrupciones.
De Grange recordó que el Metro de Santiago cuenta con cerca de 500 escaleras mecánicas y explicó que si falla un 2%, es decir, unas 10 escaleras en un momento dado, la tasa de falla se mantiene como una cifra baja. "No existe otra organización o otra empresa en Chile que tenga tantas escaleras mecánicas como el Metro de Santiago, cerca de 500 escaleras mecánicas". Además, subrayó que la mayoría de estos problemas suelen resolverse en la misma jornada, aunque existe la posibilidad de demoras por la necesidad de traer repuestos del extranjero. "la mayor parte de estas problemáticas suelen ser arregladas durante la misma jornada, aunque existiendo la posibilidad que este arreglo se demore un poco más por la necesidad de traer algún repuesto del extranjero".
La autoridad señaló que la meta es cero fallas, una ambición que reconoce como difícil pero necesaria para garantizar la seguridad y fiabilidad del transporte público en la capital. "La meta, la ambición, la expectativa, es que sea cero fallas". En otro plano, el ministro comentó que el traspaso del uso del automóvil al transporte público ha sido inferior al 1%, señalando la relevancia de reforzar la confianza en el sistema para aquellos que dependen diariamente del metro y otras alternativas.
Este tema se inscribe en el contexto de una movilidad urbana que ha visto fluctuaciones por el precio del combustible y el contexto internacional, y donde la capacidad de revertir interrupciones rápidamente es clave para sostener a millones de usuarios que cada día viajan entre comuna y comuna. La discusión procura equilibrar la necesidad de mantener la infraestructura vigente con la inversión en personal y repuestos, para minimizar impactos en el ciudadano común.