Una grabación a la que ha tenido acceso este diario revela que el entonces obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, afirmó haber protegido a un sacerdote tras una denuncia de abuso realizada por la familia de la víctima en 2004. En la grabación, grabada poco antes de su fallecimiento en 2025, Álvarez sostiene que “en aquella época, la costumbre era cambiar al sacerdote de sitio” y que la diócesis trasladó al condenado a Salamanca para “taparlo” y luego lo dejó como capellán en un asilo. La grabación fue presentada por la víctima, identificada como Ciro Molina, ante la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y ante la Comisión de Protección de Menores del Vaticano para que se investiguen posibles actos de encubrimiento. Fuentes vaticanas confirmaron a este diario que cuentan con las grabaciones. Según la Fiscalía, la denuncia fue archivada por prescripción y además por el fallecimiento de quien reconoció no haber verificado los hechos.