Lo que comenzó como una expulsión polémica en el Mundial 2026 se transformó en un cuestionamiento directo a la FIFA sobre si sus propias reglas se aplican con la misma vara para todos.
Miguel Almirón, el mediocampista paraguayo del Newcastle United de la Premier League inglesa, fue expulsado y suspendido una fecha durante el partido de Paraguay frente a Turquía, tras cubrirse la boca mientras discutía con rivales. El gesto activó el protocolo FIFA instaurado como parte de la campaña antirracismo, conocido informalmente como la "Ley Vinicius", en referencia a Vinicius Junior, el atacante brasileño del Real Madrid que lideró una batalla pública contra el racismo en el fútbol europeo.
La sanción encendió la indignación en Paraguay. La prensa local la calificó de injusta, y un periodista profirió insultos públicos contra Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y contra el árbitro del encuentro. El resultado fue el retiro de su credencial de prensa.
El episodio podría haber quedado ahí. Pero pronto circularon imágenes de un partido del Grupo L entre Inglaterra y Ghana, que terminó 0 a 0. En esas imágenes, Jude Bellingham, mediocampista del Real Madrid considerado uno de los mejores del mundo, aparece caminando hacia los vestuarios con la mano cubriendo la boca, en un tono acalorado. El árbitro no intervino.
La comparación fue inevitable. Medios y dirigentes paraguayos preguntaron lo mismo: si el gesto es idéntico, ¿por qué la sanción no?
Según el diario deportivo español AS, la Federación Paraguaya de Fútbol habría enviado una carta formal a la FIFA citando ese partido y los episodios de Bellingham como evidencia de una aplicación inconsistente del protocolo. "La regla debe aplicarse por igual a todos los equipos, o pierde toda credibilidad", señaló una fuente cercana a la federación, citada por ese mismo medio.
La respuesta de la FIFA fue esquiva. Fuentes consultadas por AS dijeron desconocer cualquier queja oficial, y no hubo comunicados formales del organismo. El partido entre Inglaterra y Ghana también dejó otras fricciones: Carlos Queiroz, el reconocido técnico portugués al mando del equipo africano, declaró que Bellingham insultó a miembros de su cuerpo técnico antes del descanso.
La FIFA, de recibir oficialmente la queja, deberá abrir un expediente y revisar ambos incidentes. Hasta entonces, el debate sobre si el organismo aplica sus propias reglas con criterios uniformes sigue sin respuesta.