Ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, declaró este martes que el pasado 3 de febrero entregó formalmente a Francisco Pérez Mackenna antecedentes sobre el proyecto de cable submarino entre Chile y China durante una reunión de tres horas en el marco del traspaso de mando.
Van Klaveren detalló que en ese encuentro se revisaron "los temas más relevantes de la política exterior" y que se informó a la futura administración de José Antonio Kast sobre el avance del cable Humboldt y sobre la propuesta de un consorcio chino para un segundo tendido. El canciller dijo que la información proporcionada fue "suficiente" y que la decisión final requiere un análisis profundo de todos los antecedentes.
En la sesión, los senadores preguntaron por qué Washington parecía tener información antes que el Congreso chileno. El ministro recordó que las objeciones de Estados Unidos no son nuevas, que se remontan a 2016 y que fueron expresadas públicamente por Mike Pompeo, entonces secretario de Estado de Estados Unidos, durante su visita a Chile en 2019.
Sobre las sanciones comunicadas el 20 de febrero contra funcionarios chilenos, Van Klaveren reiteró que el proyecto sigue en evaluación y que no ha sido aprobado. En cuanto al decreto del Ministerio de Transportes que autorizaba el tendido y que fue luego retrotraído, el ministro atribuyó el hecho a un "error de tipeo", según la versión oficial, y dijo que se corrigió el procedimiento.
El jefe de la diplomacia afirmó que el rol de su cartera ha sido transmitir las preocupaciones geopolíticas y mantener un análisis estratégico frente a una inversión de un consorcio de uno de los principales socios comerciales de Chile. Añadió que no hubo intención de ocultar antecedentes y que la materia debe resolverse con informes técnicos y evaluaciones de seguridad.
Para Chile, la discusión trasciende el traspaso de información. Un cable submarino con participación china plantea preguntas sobre soberanía digital, rutas de datos y dependencia de infraestructura crítica, temas que gobiernos de la Unión Europea y de Estados Unidos también han debatido en los últimos años ante inversiones chinas en telecomunicaciones. La decisión implicará sopesar los beneficios de mayor conectividad y costos económicos, frente a riesgos geopolíticos y las objeciones de aliados estratégicos.
Quedan pendientes informes técnicos, la revisión de eventuales medidas de seguridad y la definición del órgano decisor final. El Senado anunció que seguirá recabando antecedentes, por lo que la polémica probablemente continuará en el Parlamento y en la opinión pública en las semanas próximas.
