“Si Adorni viene al Congreso, nos van a llenar la cara de dedos”. A menos de dos semanas de la presentación del informe de gestión que hará el Jefe de Gabinete en la Cámara de Diputados, un sector de la bancada oficialista no comprende la estrategia de la Casa Rosada y reconoce que un traspié podría dañar gravemente la imagen del Gobierno.
La decisión de exponer al jefe de ministros a una extensa ronda de preguntas de la oposición es muy arriesgada. Más aún si, como se rumorea, el presidente Javier Milei decide estar presente junto a su hermana Karina en algunos de los palcos como muestra de apoyo irrestricto.
Los informes de gestión son un mandato constitucional, pero es habitual que los Jefes de Gabinete no cumplan con su deber de presentarse ante el Congreso una vez al mes. Por eso, para muchos hubiera sido lógico que Adorni posponga su visita hasta que las denuncias por enriquecimiento ilícito ya no estén en las tapas de diarios y portales.
Los libertarios son conscientes de que el momento de las preguntas de la oposición suele durar varias horas y apenas una frase desafortunada será suficiente para reavivar la polémica. Más riesgoso aún si de aquí al miércoles 29 avanzan las investigaciones en la Justicia.
Por ejemplo, en la última semana desde los tribunales dejaron trascender que Adorni hizo viajes al Caribe (Aruba) y a Bariloche cuando ya era funcionario. Ante la consulta de Infobae, desde la conducción del bloque aseguraron que no se buscará sabotear la sesión.