Carabineros ejecutó este jueves el desalojo de la toma Yevide, levantada en un terreno de la empresa sanitaria Esval en San Felipe, Región de Valparaíso. El procedimiento cumple una resolución del Juzgado de Garantía de San Felipe y, según la policía, se desarrolló de forma pacífica.
Según informó BioBioChile, en el sector vivían alrededor de 2.000 personas, repartidas en cerca de 400 casas sobre unas 7,5 hectáreas. Las cifras de Carabineros son mayores. El coronel Manzur Abutom, prefecto de Aconcagua, habló de un terreno ocupado desde 2019 por 492 familias y unas 2.500 personas.
La mayoría de los habitantes ya se había ido antes del operativo. Las familias fueron notificadas de la medida a comienzos de septiembre y desde entonces comenzaron a desarmar sus viviendas. Las cifras sobre cuántas personas quedaban no coinciden: BioBioChile habló de menos de 100, mientras que el prefecto dijo que no eran "más allá de 20 personas".
La madrugada no estuvo exenta de incidentes. Durante la noche se quemaron escombros y distintos materiales, y cerca de las 5:30 se veía humo saliendo del terreno. Según BioBioChile, la situación quedó controlada. El desalojo se había suspendido por un día, lo que dio más tiempo a los ocupantes para retirar sus enseres.
Carabineros desplegó más de 20 vehículos, con apoyo de la Región Metropolitana. Entre ellos había patrullas y móviles del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE) y de la Sección de Investigación Policial (SIP). También estaban la Policía de Investigaciones (PDI) y la distribuidora eléctrica Chilquinta. Por la baja cantidad de personas en el lugar, no se esperaban enfrentamientos como los del primer desalojo, realizado en 2025.
"Es un desalojo que se viene planificando hace meses atrás, desde la coordinación con la Delegación Presidencial y alcaldía de San Felipe", explicó Abutom. Según el prefecto, la mayoría de las construcciones son de material ligero, aunque también hay estructuras sólidas en este sector, que fue el primero en ser ocupado.
La pregunta de fondo es adónde se fueron las familias. Las autoridades habilitaron dos albergues, en las calles Salinas y Abraham Ahumada. El coronel dijo que los exocupantes no se trasladaron en masa a otro lugar: "Algunos han optado por el arriendo, otros han abandonado la región". Agregó que no tienen denuncias de nuevas ocupaciones masivas de terrenos. Las fuentes no informan de soluciones habitacionales definitivas.
Esval contrató la maquinaria que demolerá las viviendas. Además, la empresa cavará zanjas y levantará un cierre perimetral para evitar que el terreno vuelva a ser ocupado. Todavía queda otro sector de la toma con habitantes, cuyo desalojo está previsto para enero de 2027.
