En el predio El Porvenir, comuna de Quilaco, se suscribió el sábado 14 de febrero —el año no fue especificado en la información disponible— un Protocolo de Acuerdo y Cooperación entre Manuel Beroiza, lonko de la comunidad pehuenche Newen Mapu, y Esteban Krause, director regional de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) en la Región del Biobío, que allana el camino para que Conaf retome la administración efectiva de la Reserva Nacional Altos de Pemehue y avance en su reapertura al uso turístico. La firma pone término a un conflicto que había impedido el acceso público y la gestión institucional regular del área protegida.
Autoridades regionales y dirigentes comunitarios describieron el acuerdo como fruto de años de diálogo y gestiones. Tras la firma, Krause destacó que "este acuerdo representa un paso muy significativo, no solo porque permitirá reabrir la reserva al público, sino también porque consolida una forma de trabajo basada en el diálogo, el respeto mutuo y la colaboración con la comunidad pehuenche". Agregó que la intención es desarrollar una gestión participativa que integre conservación de la biodiversidad, desarrollo local y el reconocimiento del valor cultural del territorio.
El origen del conflicto se remonta al proyecto de la represa Ralco, que obligó a la relocalización de familias de la comunidad Newen Mapu al predio El Porvenir, adquirido por Endesa como compensación ambiental del proyecto. En 2004 el Estado de Chile firmó un acuerdo amistoso con la comunidad que comprometía medidas compensatorias en vivienda, habitabilidad y desarrollo productivo; según la comunidad, esas medidas no se ejecutaron plenamente, lo que llevó a restringir el acceso por el único camino que conecta con la reserva.
Desde 2023, en el marco del Plan Buen Vivir impulsado por la Subsecretaría del Interior, se desarrolló un proceso de diálogo orientado a resolver las diferencias y restablecer la gestión del área protegida. El protocolo firmado entre Conaf y Newen Mapu formaliza responsabilidades y establece una hoja de ruta colaborativa, aunque en el documento público no se precisaron plazos concretos para la reapertura turística ni detalles operativos sobre la habilitación del acceso.
Las autoridades señalaron que los próximos pasos incluyen la definición de un plan de gestión participativa, medidas de conservación y acciones destinadas a generar oportunidades sustentables para las comunidades aledañas, sin comprometer la protección ambiental de la reserva. Para la comunidad, el acuerdo significa el reconocimiento de su voz en la administración del territorio; para la Región del Biobío, abre la posibilidad de recuperar un espacio natural cerrado hace años y potenciar el turismo de naturaleza en condiciones controladas. Conaf Biobío y la comunidad Newen Mapu anunciaron que informarán en los próximos días los detalles técnicos y el calendario de reapertura una vez que se completen las etapas iniciales de coordinación.
