Once excancilleres y exsubsecretarios de Relaciones Exteriores responsabilizaron al Gobierno de José Antonio Kast por el fracaso de Michelle Bachelet en su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. En una declaración pública, los exministros acusaron al Ejecutivo de retirar su apoyo diplomático, lo que calificaron como un "gesto hostil" que dañó la postulación. Según T13, entre los firmantes están José Miguel Insulza, Heraldo Muñoz, Cristian Barros, Gloria De La Fuente y otros exfuncionarios de gobiernos democráticos.
La expresidenta Bachelet anunció hace poco su retiro de la carrera por conducir la ONU. Su campaña fue atípica, sin el respaldo institucional que merecía. Visitó casi todos los países miembros del Consejo de Seguridad y participó en decenas de paneles, mesas redondas y entrevistas del proceso de postulación. Fue un despliegue diplomático singular contra la corriente.
Los excancilleres enfatizaron un hito histórico: "Por primera vez en la historia de 80 años de la ONU, Chile tuvo la posibilidad real de conducir la organización". Eso no sucedió. "Si ello no ocurrió, es necesario establecer las responsabilidades", plantearon. Luego fueron directos: la decisión del Gobierno fue "inexplicable y sin precedentes", dijeron.
El retiro de apoyo del Estado chileno no fue anecdótico. Generó dudas en gobiernos que habían expresado interés en respaldar a Bachelet. Los excancilleres advirtieron que la decisión se apartó de "los principios, objetivos e intereses permanentes de una política exterior de Estado". Eso implica abandonar una línea diplomática de largo plazo.
La acusación se extiende hacia Estados Unidos. Su embajador ante la ONU recibió en audiencias a la mayoría de los candidatos. Con Bachelet fue distinto. Pese a una solicitud formal de los cancilleres de Brasil y México, Washington ni siquiera respondió la nota diplomática.
Los vecinos latinoamericanos tomaron un rol que el Gobierno chileno no asumió. Brasil y México impulsaron la candidatura como si fuera de una persona de nacionalidad propia, reconocieron los excancilleres. Fue un gesto de solidaridad regional que subraya cómo la política doméstica puede debilitar posiciones en la diplomacia multilateral. Los exministros advirtieron que este episodio quedará registrado en la historia diplomática de Chile y que "la ciudadanía sabrá evaluar" las decisiones del Ejecutivo.
