Más de 10 entrevistas en 48 horas: la estrategia de la Secom para el paso al frente de Lincolao tras su agresión Del repliegue inicial a una intensa agenda mediática en horas. El entramado de cómo La Moneda impulsó a Ximena Lincolao a liderar el relato público, transformando su testimonio en eje de la ofensiva comunicacional del gobierno frente a la violencia.
La mañana del jueves pasado, un día después de la agresión que sufrió en Valdivia, la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, seguía afectada por lo ocurrido. En su entorno reconocían que no estaba en condiciones de enfrentar a la prensa, pese a que estaban afuera del edificio buscando sus reacciones.
De hecho, esa mañana tenía comprometida una entrevista radial a las 7.30 que terminó cancelando, y los móviles de matinales se agolparon en Morandé 226 para rescatar alguna declaración. Ante eso, y en una señal de repliegue tras una jornada marcada por la violencia sufrida en la Universidad Austral, la estrategia era evitar cualquier tipo de exposición.
Pero esa decisión duró poco. Con el paso de las horas, desde la Secretaría de Comunicaciones (Secom) comenzó a instalarse una estrategia distinta.
La directriz que se transmitió al equipo de la ministra, a modo de recomendación, según recalcan en su entorno, fue visibilizar al máximo el caso, y hacerlo con su propio testimonio como eje. La evaluación en Palacio apuntaba a que el impacto público del episodio abría una ventana para posicionar con fuerza una señal política de condena a la violencia, en un contexto que el propio gobierno ya caracterizaba como complejo.

