La expresidenta Michelle Bachelet respondió "yo creo que sí… yo creo que sí" ante la posibilidad de volver a postular a La Moneda, según BioBioChile. No anunció una candidatura ni fijó un calendario electoral. Sin embargo, la frase bastó para mover a partidos de gobierno y de oposición.
Bachelet gobernó Chile en dos periodos. Tras su paso por organismos internacionales, intentó llegar a la Secretaría General de Naciones Unidas, aspiración que no prosperó. Una tercera postulación no tendría precedente en la historia reciente del país.
En Renovación Nacional (RN) apareció la lectura más clara sobre un posible cambio de escenario. Según el medio, en el partido plantearon que su regreso podría convertirla en una figura capaz de ordenar a una oposición hoy dividida. También advirtieron que podría frenar la renovación de la centroizquierda y le exigieron fijar posiciones sobre los grandes temas del país.
La Unión Demócrata Independiente (UDI) calificó como legítima una eventual candidatura. Con todo, puso el acento en las dificultades que tendría Bachelet para lograr respaldo en una oposición con distintas sensibilidades y liderazgos.
La bancada gremialista sumó otra arista. Anunció una indicación al Presupuesto 2027 para limitar el uso de las asignaciones que reciben los exmandatarios. El objetivo es impedir que esos recursos públicos financien fines políticos, proselitistas o electorales.
El Partido Republicano endureció el tono. Habló de una señal de continuidad con una etapa anterior y cuestionó que el debate presidencial se instale cuando el gobierno lleva apenas siete meses.
El Partido Nacional Libertario criticó con más dureza el legado de las administraciones de Bachelet y su frustrada carrera en la ONU. Aun así, en ese sector también surgió otra lectura: la candidatura podría consolidar a una oposición fragmentada detrás de un liderazgo.
El Partido de la Gente (PDG), que no integra el oficialismo, también entró al debate. Algunas de sus voces cuestionaron el regreso y el legado de la expresidenta. Hubo además dichos machistas y ofensivos en su contra, que generaron rechazo incluso dentro de esa colectividad.
La Moneda optó por bajar el perfil. El gobierno instaló la idea de que la elección aún está lejos y que la declaración es más una intención que una definición. La fuente consultada no recoge un comentario del Presidente José Antonio Kast sobre el tema.
"Cuando se inscriban las candidaturas, en tres años y medio más, conversaremos respecto de las viabilidades políticas", afirmó el biministro Claudio Alvarado. Ese es el plazo que el Ejecutivo fija para el debate: la inscripción de candidaturas presidenciales, dentro de tres años y medio.