Cómo no tener red de apoyo afecta el bienestar de la niñez En el 74% de los hogares donde viven niñas y niños y hay solo una persona a cargo del cuidado, esa responsabilidad recae en una mujer. Las consecuencias directas de esa falta de redes de apoyo coartan su crecimiento laboral, pero también determina de manera negativa las trayectorias de los más pequeños, efectos que muchas veces pasan invisibilizados.
El plan era que fuera una guardería; un lugar donde las niñas y niños pequeños se quedaran mientras sus madres, las principales cuidadoras -casi siempre jefas de hogar que asumían la tarea de manera solitaria- fueran a trabajar. En esos tiempos, la fundación Santa Ana realizaba talleres de costura, de peluquería, entre otras cosas, para ayudar a mujeres que vivían en contextos precarios y vulnerables a insertarse en el mundo laboral.
Pero cuando quisieron arrancar con las sesiones se vieron ante el conflicto de que muchas de ellas no asistían porque sus familias les reprochaban dejar a sus hijas e hijos al cuidado de otros. “Siempre pasaba lo mismo: querían asistir, pero dejar a las niñas o niños solos lo hacía inviable”, explica Valentina Peri, quien por entonces estaba a cargo de la iniciativa.
Cuenta esta historia un martes de marzo, como parte del panel de la charla Cuidar en Chile hoy: El desafío de las cuidadoras y cómo afecta a la niñez, organizado por Fundación Colunga en el marco del Día Internacional de la Mujer. Revive ese recuerdo para explicar cómo y por qué hace 12 años, en medio de la comuna de La Pintana, nació la Casa del Encuentro: un espacio comunitario de puertas abiertas donde niñas, niños y adultos comparten a través del juego para fortalecer sus vínculos.
La simple idea de una guardería quedó atrás y se transformó en algo más grande. En territorios donde no siempre existen áreas verdes suficientes ni infraestructura adecuada, este espacio surgió como una alternativa concreta, una forma de ir a la plaza cuando esta no existe.