El estudio, elaborado por el Centro Interdisciplinario de Data Science de la Universidad Diego Portales, analiza datos masivos de movilidad para comparar el tráfico antes y después del ajuste. En el Gran Santiago, la velocidad promedio aumentó 3,1%, y en el Gran Valparaíso 1,7%. En qué zonas se dio el mayor efecto? En el centro de Santiago y en Viña del Mar, donde los incrementos llegaron a 2,3 km/h y 1,7 km/h, respectivamente.\n\nLa explicación no es una conducción más temeraria, sino menos autos en las calles, lo que reduce la congestión y facilita un flujo más expedito. La velocidad a la que conduce la gente no está definida solo por su actitud, sino por el nivel de congestión. Cuando vemos que aumenta la velocidad, lo que refleja es que están circulando menos autos, dice Raúl Pezoa, académico de la Universidad Diego Portales.\n\nEl ajuste en los precios de combustibles fue significativo: la gasolina de 93 octanos llegó a subir 372 por litro, la de 97 octanos a 391 por litro, el diésel a 580 por litro, la parafina a 138 por litro y el GLP a 11 por litro. El informe aclara que el efecto observado no es homogéneo en el día: la hora punta de la tarde concentra el mayor incremento, entre 3% y 10% según la zona, mientras que la mañana muestra un impacto prácticamente marginal.\n\nPara Pezoa, estas dinámicas reflejan que la movilidad urbana está estrechamente ligada a la congestión existente. Si el precio del combustible disuade la circulación de muchos autos, el flujo tal vez se acelera sin que nadie esté acelerando a propósito. La lectura final es que cambios de precios pueden modificar el patrón de uso de las calles, al menos de forma transitoria, con implicaciones para planificación vial y políticas de transporte.