El Presidente Gabriel Boric respaldó este miércoles al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, durante una actividad de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) en la región del Maule. La declaración llega en medio de la controversia por un proyecto de cable submarino vinculado a China Mobile y la revocación de la visa del ministro por parte de la Casa Blanca, el gobierno de Estados Unidos.
Boric defendió públicamente la gestión de Muñoz y dijo, en palabras que repitió ayer en Colín, "El ministro Muñoz no anda nada solo. Está con nosotros. Nosotros estamos con él". Antes del Presidente, la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, también salió a respaldar la postura del Ejecutivo.
La controversia se concentra en que Muñoz firmó un decreto de concesión del proyecto de China Mobile que buscaba conectar Hong Kong con Valparaíso el 27 de enero, 27 de enero, y que, según el gobierno, fue anulado días después tras alertas informales desde la embajada de Estados Unidos por supuestas amenazas a la seguridad regional. Además, la Casa Blanca revocó la visa del ministro, una medida diplomática poco habitual que elevó la tensión bilateral.
En La Moneda existe, según fuentes oficiales y declaraciones públicas, un juicio crítico interno sobre la manera en que se manejó la tramitación y la transparencia del caso. Aun así, el Gobierno optó por blindar a uno de los cinco ministros que han acompañado a Boric desde el inicio de su administración y por derivar la resolución política del asunto a la futura administración de José Antonio Kast, líder del Partido Republicano.
Este episodio usa un patrón que ya se discute en la región: la participación de empresas tecnológicas chinas en infraestructura crítica genera dudas de seguridad y presión internacional. Para el Ejecutivo, el gesto público de respaldo busca cerrar filas y evitar que la polémica desgaste el gobierno en su tramo final. Para la oposición, y para sectores que exigen transparencia, la decisión de no esclarecer de inmediato todas las diligencias es una señal de opacidad.
Quién gana y quién pierde es claro en lo político. Gana Boric en control político inmediato, al mostrar lealtad interna; gana Muñoz en continuidad temporal de su cargo. Pierde la credibilidad del Gobierno ante ciudadanos que demandan claridad sobre decisiones que involucran seguridad nacional y concesiones a empresas extranjeras. Pierde también la relación con Washington en lo simbólico, por la revocación de la visa.
Para el ciudadano común la disputa tiene efectos concretos: plantea dudas sobre cómo se revisan proyectos de infraestructura estratégica, sobre los mecanismos de transparencia en decisiones ministeriales y sobre la capacidad del Estado para equilibrar seguridad y atracción de inversión. La tensión eleva la exigencia de auditorías, oficios parlamentarios y posibles sumarios administrativos.
El caso seguirá abierto. Queda por conocer el resultado de las investigaciones internas, las posibles aclaraciones públicas sobre las señales recibidas desde la embajada de Estados Unidos, y la decisión que tomará la administración de José Antonio Kast sobre la continuidad o modificación del proyecto con China Mobile. Mientras tanto, La Moneda apuesta por cerrar filas y minimizar el impacto político inmediato.
