En el marco del Día Mundial del Autismo, la psicóloga infanto-juvenil y especialista en neurodivergencias de la Universidad Uniacc Camila Navarrete compartió cómo advertir las señales que la conducta de niños, niñas y adolescentes podrían arrojar sobre un posible trastorno del espectro autista (TEA). "Uno de los estigmas más persistentes es creer que todos los niños autistas son iguales.
El espectro es profundamente heterogéneo: cambia en la forma de comunicarse, jugar, aprender, regularse y vincularse", aseguró la experta. "También sigue presente la idea errónea de que ciertas conductas son 'mala crianza' o 'desafío a la autoridad', cuando muchas veces son expresiones de sobrecarga sensorial, dificultades de comunicación o desregulación", sostuvo.
"Observar el desarrollo social-comunicativo en conjunto" En este contexto, "más que buscar una señal única, lo importante es observar el desarrollo social-comunicativo en conjunto. Algunas alertas son que el niño no responda a su nombre, use pocos gestos para comunicarse, no comparta intereses con otros, presente dificultades para la atención conjunta o tenga patrones repetitivos de movimiento, uso de objetos o intereses", indicó Navarrete.
También pueden aparecer respuestas sensoriales inusuales, como sensibilidad a sonidos, texturas o cambios en el entorno, agregó. Y aunque "estas señales no significan por sí solas un diagnóstico, sí justifican una evaluación oportuna", dijo la psicóloga.
Navarrete afirmó que estos signos pueden observarse desde el primer o segundo año de vida, e incluso algunos niños muestran diferencias antes de los 12 meses. "El autismo puede diagnosticarse de manera confiable alrededor de los dos años, aunque en la práctica el acceso al diagnóstico suele ocurrir más tarde", explicó.

