Lo cofrade aterriza en la cultura pop: Playmóbil, juegos de mesa y hasta camisetas de fútbol de hermandades El ‘merchandising’ de la Semana Santa va más allá de las estampitas y se convierte en fenómeno social Playmóbil para recrear procesiones; calcetines con imágenes de tallas de pasos; cromos para completar álbumes de hermandades; camisetas con llamadas de capataces a la cuadrilla de costaleros; equipaciones de fútbol de cofradías y bandas de música; juegos cofrades como el Trivial, el Quién es Quien, el Party o el Uno… La Semana Santa andaluza atraviesa un fenómeno de desacralización que, de la mano de las redes sociales, ha convertido lo cofrade en un fenómeno mainstream, como una respuesta lógica a las demandas de la generación Milenial -o generación del mollete, en palabras del politólogo Jesús Jurado-, que vive las tradiciones de una manera natural y que reivindica esta festividad, los Carnavales, el Rocío o la receta del puchero como una forma de cohesión social absolutamente desacomplejada y vacía de prejuicios, que se ha afianzado y extendido gracias a las redes sociales. Así se explica este bum de la mercadotecnia cofrade, asumido casi de manera innata por los andaluces, pero que también está empezando a calar en provincias con gran arraigo de la Semana Santa, como Valladolid, Palencia o Zaragoza, que ya han pedido a muchos de los empresarios que se han especializado en este sector que repliquen sus productos y los adapten a sus respectivas idiosincrasias y tradiciones.
“Las cofradías han llegado al nivel de la cultura popular. Aunque sigue habiendo algún estrato social que considera las hermandades como algo rancio, ha trascendido de la idea de que son algo vedado a señores de derechas ultracatólicos, y en Andalucía ya es un movimiento social, que mueve a mucha gente”, señala Francisco Cristófol, consultor especializado en comunicación corporativa y autor de distintos trabajos de investigación sobre el fenómeno de las estrategias de márketing y las hermandades.
Detrás de todo fenómeno social siempre hay un fenómeno económico. Un nexo que percibió nítidamente Juan Carlos Ramos Picchi desde el mostrador de una tienda de souvenirs en el barrio de Triana.
“A la gente por su pasión le da igual gastarse el dinero y las tradiciones son una pasión, aquí con la Semana Santa, los Carnavales de Cádiz, la Feria de Sevilla, el Rocío…, pero también en Valencia con las fallas”, señala Javier Ayala, que junto con Ramos fundó Pepe Pinreles, una marca que diseña calcetines con motivos, imágenes y símbolos de esas fiestas andaluzas, de equipos de fútbol -sobre todo el Sevilla, Betis y el Cádiz- o con guiños a la actualidad, con un punto de humor irreverente que los ha consolidado. Pepe Pinreles demostró hace ocho años que la desacralización de lo cofrade –“con respeto siempre, porque conocemos a nuestro público”, puntualiza Ayala- lejos de provocar rechazo, generaba demanda, hasta el punto de que sus calcetines se venden a través de la web en toda España.
Lanzaron después los álbumes de las Holy Cards, cromos con imágenes de la Semana Santa, que en principio iba destinado a un público infantil, pero que empezó a ser consumido por esa generación mollete. “Lo compraban los padres de 40 o 50 años, porque tenía un punto de coleccionismo”.