Los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, afirmaron este miércoles que Oriente Próximo y los países del golfo Pérsico se encontraban en una “encrucijada crítica”, por lo que consideraron que una reanudación de los ataques sería “inaceptable” y pidieron a las partes “persistir en las negociaciones”. Durante un encuentro en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, en la capital china, las partes recalcaron la importancia de poner fin al conflicto y contribuir a reducir los problemas en la cadena de suministro de energía, que ofrecen estabilidad en los mercados globales.
“Las partes coincidieron en que los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán violaban el Derecho Internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales, y socavaban seriamente la estabilidad en Oriente Próximo”, señalaron en un comunicado. Según expresó el propio Xi Jinping, que destacó las “buenas relaciones” con Moscú, poner fin al conflicto “ayudaría a reducir las tensiones y los cortes de suministros, al tiempo que mejoraría el orden del comercio internacional”.
Es por ello que presentó una propuesta de cuatro puntos para poner fin al conflicto en la zona —cuyo último repunte derivó de la ofensiva puesta en marcha en febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán— e instó a construir un “consenso”, según informaciones de la agencia de noticias Xinhua. Así, los dos mandatarios mostraron en una declaración conjunta su “preocupación” por la militarización del Ártico “por parte de Estados Unidos y sus aliados” y condenaron cualquier “provocación y acción hostil” entre potencias nucleares.
Putin y Xi aprovecharon la ocasión para arremeter contra Estados Unidos por propiciar la pérdida del “legado” del tratado de reducción de armas estratégicas Nuevo START tras su expiración. Putin y Xi aprovecharon también la ocasión para denunciar la “acumulación” por parte de Japón de “materiales nucleares” sin que existiera “confirmación veraz sobre su supuesto propósito civil”, por lo que pidieron a Tokio que “cumpliera sus obligaciones internacionales”.
“Las partes estaban gravemente preocupadas por esta cuestión, que venía alargándose en el tiempo en ausencia de informaciones veraces sobre el posible uso de estos materiales”, sostuvieron, al tiempo que dijeron mantenerse “alerta” ante “cualquier ambición inaceptable y posibles pasos que supongan una provocación por parte de las fuerzas de ultraderecha que lideran Japón”. Alianza estratégica Además, los dos líderes acordaron “reforzar la alianza tradicional que comparten sus fuerzas armadas para ahondar la confianza mutua en la esfera militar, mejorar los mecanismos de cooperación, expandir las maniobras militares y las acciones de patrulla, tanto marítimas como aéreas”, antes de oponerse a cualquier sanción emitida de forma unilateral sin previo acuerdo en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU.