Portugal dio el golpe en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y con ese resultado mandó a casa a una Croacia que jugó con su capitán histórico hasta el último segundo. Luka Modric, mediocampista del Real Madrid, pisó por última vez un campo mundialista a los 40 años y convirtió el partido ante los lusos en la despedida de una trayectoria que redefinió lo que un volante podía hacer en un torneo de selecciones.

La suya fue una historia construida en el tiempo. Debutó en Copas del Mundo en Alemania 2006, aunque Croacia no clasificó a Sudáfrica 2010, lo que redujo a cinco sus apariciones en el torneo. Cinco mundiales en los que gobernó la mitad de la cancha con una visión del juego y un control del ritmo que pocos jugadores de su generación lograron sostener tanto tiempo.

El punto más alto llegó en Rusia 2018. Como capitán, Modric condujo a Croacia hasta la primera final mundialista de su historia. Cayeron ante Francia en Moscú, pero su rendimiento fue tan determinante que el torneo le entregó el Balón de Oro como mejor jugador. Meses después, la revista especializada France Football le concedió el Balón de Oro anual, rompiendo una hegemonía de una década que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo habían ejercido sobre el premio individual más importante del fútbol.

Cuatro años más tarde, en Catar 2022, lideró a una selección croata que pocos esperaban tan arriba. La campaña terminó con el tercer puesto, un resultado que consolidó a una nación de apenas cuatro millones de habitantes entre las grandes potencias del fútbol mundial.

A nivel de clubes, el palmarés es igual de contundente. Formado en el Dinamo Zagreb de Croacia, pasó por el Tottenham Hotspur inglés antes de llegar al Real Madrid en 2012. Con los merengues se transformó en pieza central de un equipo ganador, donde conquistó seis Ligas de Campeones de Europa, la competición de clubes más importante del continente.

En el Mundial 2026, el primero disputado con 48 selecciones, Croacia no pudo ir más allá de los dieciseisavos. Portugal fue el verdugo. Para Modric, el pitazo final significó también el cierre de su historia en la Copa del Mundo: cinco torneos, un Balón de Oro del torneo, una final en 2018 y el bronce de Catar como los hitos de una carrera mundialista que no tiene comparación en la historia del fútbol balcánico.