María Paz Arzola: “Los colegios son sagrados y las señales importan, generan cambios en las conductas” Esta semana, la Cámara de Diputados despachó con 103 votos a favor el proyecto de ley Escuelas Protegidas, que busca darles mayores atribuciones a los establecimientos educacionales en medidas de prevención de la violencia. La ministra de Educación defiende que se trata de una medida necesaria que da una respuesta a una realidad ya instalada en los colegios.
Una vez que la Cámara de Diputados despachó el martes al Senado con amplia mayoría el proyecto de ley Escuelas Protegidas, uno de los llamados que recibió la ministra de Educación, María Paz Arzola, fue del mismísimo Presidente José Antonio Kast, quien la felicitó personalmente por el primer éxito legislativo del Ejecutivo y que estuvo a cargo, justamente, de la cartera educativa. “El proyecto bsca, dentro de lo que se puede, dotar a los colegios de herramientas para enfrentar una situación que ya está dentro y que no está pudiendo ser bien enfrentada”, dice la secretaria de Estado.
¿Cuál es su diagnóstico de la violencia escolar? ¿Por qué se llegó a este punto?
A grandes rasgos hay un problema de inseguridad que ya traspasó las fronteras de los establecimientos y también hay un problema en la capacidad que tienen los colegios de poder hacer frente a estos hechos. Esa falta de capacidad pasa en gran medida por el debilitamiento de la autoridad de los docentes.
¿A qué lo atribuye? Es un proceso gradual donde influyen muchas dimensiones, pero lo propio de la educación es que en la última década -o más- ha habido una tendencia a sobrerregular procesos normales de la escuela, que al final buscan sustituir el criterio del profesor por un protocolo.