El Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago condenó este martes al general en retiro Schafik Nazal, exjefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), y al exjuez Juan Poblete, exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, a cinco años de libertad vigilada intensiva. El delito: haber espiado ilegalmente a periodistas y exoficiales durante casi tres años.

La sentencia cierra un capítulo sombrío de la institucionalidad chilena. Entre 2016 y 2018, los condenados utilizaron oficios judiciales falsificados para autorizar la escucha clandestina de comunicaciones privadas. Las víctimas no eran enemigos del Estado: eran periodistas y exfuncionarios que habían denunciado irregularidades al interior del Ejército, civiles que simplemente conocían incómodos secretos.

Ambos aceptaron un juicio abreviado, mecanismo que permite resolver el proceso sin juicio oral a cambio del reconocimiento de los hechos y una reducción de la pena.

La fiscal a cargo del caso, Ximena Chong, entregó la magnitud del daño: "En al menos 15 oportunidades, el Ejército, a través de la Dirección de Inteligencia, interceptó ilegalmente haciendo uso indebido de las prerrogativas que le otorga la Ley de Inteligencia a distintas personas, entre ellas periodistas y exfuncionarios del Ejército". Chong calificó la resolución como "una salida satisfactoria" que equilibró los intereses de las víctimas con los objetivos del Ministerio Público.

Las interceptaciones se sustentaron en supuestas amenazas a la seguridad nacional. La investigación demostró que esas amenazas nunca existieron.

Mauricio Weibel, el periodista que en 2015 expuso el desfalco por malversación de fondos públicos al interior del Ejército y que figura entre las víctimas del proceso, sintetizó el peso histórico del fallo: "Esta es la primera vez que se condena a un juez y a un jefe de Inteligencia de un Ejército por espiar a un periodista y es una señal tremenda al mundo".