En 2021, Vicente Rojas, entonces de cinco años, encontró bajo una roca una pequeña tarántula en la provincia de San Antonio, en la Región de Valparaíso. Ese ejemplar y las muestras recolectadas posteriormente permitieron a investigadores chilenos identificar y describir formalmente una especie nueva, que lleva el nombre Homoeomma vicenterojasi.

El trabajo fue publicado en el primer semestre de 2026 en la Revista Ibérica de Aracnología, y fue firmado por Rubén Montenegro, Eric Rojas y Milenko Aguilera, investigadores vinculados al programa de ciencia ciudadana Tarántulas de Chile. Según la publicación, este hallazgo constituye además el primer registro del género Homoeomma en la Región de Valparaíso, lo que amplía la distribución conocida de ese grupo de tarántulas en Chile.

El padre de Vicente, Eric Rojas, es naturista y participó activamente en la búsqueda de más ejemplares tras el hallazgo inicial. Los investigadores localizaron individuos adultos en dos sectores de la provincia de San Antonio separados por aproximadamente 20 kilómetros, en ambientes de matorral costero, roqueríos y bosque esclerófilo. Los adultos fueron encontrados bajo rocas, donde construyen cámaras superficiales que usan como refugio.

La descripción taxonómica se apoyó en rasgos anatómicos concretos. En los machos se consignaron pequeños dientes en los órganos reproductores y la ausencia de un abultamiento en las patas delanteras; en las hembras, la estructura donde almacenan el esperma, llamada espermateca, tiene una forma rectangular distintiva. Estas diferencias morfológicas permitieron separar Homoeomma vicenterojasi de especies cercanas y justificar su estatus como nueva especie.

El hallazgo muestra cómo la colaboración entre observadores locales y científicos puede revelar biodiversidad aún no registrada. Los autores señalan la necesidad de muestreos adicionales para entender la distribución exacta y el estado de conservación de esta especie, dado que por ahora sus registros provienen de dos sectores localizados en la provincia de San Antonio. La especie fue publicada en la Revista Ibérica de Aracnología en el primer semestre de 2026, y los responsables del estudio son Rubén Montenegro, Eric Rojas y Milenko Aguilera, quienes reportaron ejemplares en dos sectores separados por aproximadamente 20 kilómetros.