Chile frente al reto del crimen organizado Pese a que este flagelo ya penetró en el país, aún parece ser tiempo de evitar los devastadores efectos que se han visto en otros países, pero ello depende críticamente de contar con un plan creíble y que abarque múltiples dimensiones. Uno de los datos que se expusieron en el seminario “Chile en la encrucijada de seguridad nacional” -organizado por La Tercera y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF)-, permite dimensionar el enorme riesgo que supone el crimen organizado para el mundo.
Pese a que América Latina representa algo más del 8% de la población global, aproximadamente un tercio de los homicidios registrados a nivel mundial ocurren en esta zona, donde la mitad de dichos crímenes está asociado a algún tipo de actividad vinculado con el crimen organizado. Este flagelo, qué duda cabe, exige cada vez respuestas mucho más sofisticadas por parte de los estados, precisamente porque estamos frente a estructuras transnacionales que muchas veces cuentan con capacidades económicas o poder de fuego equiparables incluso a las de algunos de ellos.
IDEA Internacional cita estimaciones según las cuales alrededor de 111 millones de personas en la región viven bajo algún tipo de “gobernanza criminal”, lo que debe servir para tomar conciencia que estos grupos ya son capaces de reemplazar al propio Estado. Si bien es posible que este tipo de criminalidad aún no haya alcanzado en Chile los niveles que se observan en otros países de la región, es un hecho que estamos siendo duramente golpeados por este flagelo.
Señal de ello es que no solo hubo un aumento explosivo en la tasa de homicidios -que en el último tiempo han logrado ser contenidos- sino también de otros delitos que antes eran de escasa ocurrencia en nuestra realidad, como secuestros, sicariato y extorsiones. Voces expertas coinciden en que en buena medida ello responde a la penetración del crimen organizado, lo que se ve reflejado en que nuestro país ha mostrado un acelerado deterioro en el Índice Global de Crimen Organizado, lo que sin duda debe ser una voz de alerta, porque sugiere que nos podríamos estar aproximando a un punto de inflexión.
Actuar a tiempo, por lo tanto, se torna crítico, para lo cual resulta clave no solo entender lo que verdaderamente está en juego, sino también evaluar las estrategias que está adoptando el país y tomar en cuenta la experiencia internacional, aspectos que fueron abordados en este seminario. Julián Suárez, representante País y Gerente de Desarrollo Territorial Sostenible de la CAF, recordaba que la seguridad y el desarrollo constituyen hoy una agenda indivisible.