¿Están las empresas realmente preparadas para proteger la salud de los trabajadores frente al cambio climático? Hoy, distintos organismos internacionales advierten que esta pregunta es más urgente que nunca.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo señala que cerca del 70% de la fuerza laboral mundial está expuesta a riesgos asociados al clima, como calor extremo, radiación UV o contaminación, con efectos que van desde enfermedades respiratorias hasta cáncer y lesiones laborales. Frente a este escenario, la capacidad de respuesta institucional y empresarial no siempre logra acompañar la velocidad de estos cambios, dejando espacios relevantes en materia de prevención.
El desafío se vuelve particularmente evidente en las PYMEs, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial del país. Para muchas de ellas, destinar recursos a medidas de prevención frente a riesgos asociados al cambio climático sigue siendo difícil de priorizar.
A ello se suma que, si bien existen normativas como el DS 594 que regulan condiciones ambientales básicas, las condiciones han evolucionado de forma sostenida y hoy plantean la necesidad de revisar y fortalecer estos marcos regulatorios. En el ámbito operativo, aún es frecuente observar respuestas más reactivas que preventivas frente a eventos asociados a este fenómeno.
La aparición de enfermedades infecciosas que antes no solían registrarse en Chile —tradicionalmente protegido por su geografía— refleja una realidad distinta. Su presencia creciente puede aumentar los riesgos para trabajadores expuestos a vectores, especialmente en determinadas actividades.