A juicio del académico, la principal clave para incentivar la natalidad pasa por modificar las condiciones materiales y sociales que hoy dificultan la formación de familias y la decisión de tener hijos. La histórica caída de la natalidad en Chile, que por primera vez registra menos de un hijo por mujer, ha llevado al Gobierno a impulsar el Plan Chile Renace, una estrategia destinada a enfrentar el envejecimiento de la población y revertir una tendencia demográfica que se ha profundizado durante los últimos años.
Sin embargo, para el sociólogo Mauro Basaure, profesor de la Universidad Andrés Bello y director del Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual, el desafío va mucho más allá de la formulación de diagnósticos o la identificación de áreas prioritarias de trabajo. A juicio del académico, la principal clave para incentivar la natalidad pasa por modificar las condiciones materiales y sociales que hoy dificultan la formación de familias y la decisión de tener hijos.
“Esas curvas se cambian, modificando las condiciones materiales y sociales bajo las cuales formar una familia se vuelve posible”, sostuvo. Según Basaure, la decisión de tener hijos está estrechamente vinculada a una evaluación de costos que enfrentan las personas y las familias en la actualidad.
Entre ellos menciona factores económicos, laborales y emocionales que inciden directamente en las decisiones reproductivas. “El cálculo es que tener hijos explica costos económicos muy grandes, costos laborales, costos emocionales”, explicó.
El académico agrega que estos costos no afectan por igual a hombres y mujeres. Por el contrario, advierte que las cargas asociadas a la maternidad continúan recayendo de manera desproporcionada sobre ellas, lo que constituye una barrera relevante para aumentar la fecundidad.