Desde La Guaira, la franja costera al norte de Caracas convertida en epicentro de la devastación, Sebastián Mocarquer avanza entre escombros y reuniones de coordinación con una señal móvil que se corta a cada rato. El cuarto comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago es el único chileno enviado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para enfrentar la crisis desatada por el doble terremoto del 24 de junio, que sacudió a Venezuela con movimientos de magnitud 7,2 y 7,5.

"Es una situación compleja porque hay mucha población afectada, no hay electricidad, no hay agua ni señal móvil, lo que genera dificultades en la comunicación", relató a La Tercera desde el sector más golpeado. La descripción apunta a un escenario de colapso masivo: barrios enteros de La Guaira quedaron destruidos, con edificios de altura desplomados sobre sus residentes.

Mocarquer integra el Undac, el equipo de evaluación y coordinación de desastres de la ONU, organismo que apoya a los gobiernos en catástrofes de gran escala. Además de comandante de bomberos, es ingeniero civil industrial y magíster en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Católica (UC). Su historial incluye terremotos en Haití, Chile, Bolivia, Ecuador, México, Myanmar y Tailandia, pero Venezuela supera en destrucción a todo lo que ha enfrentado antes. "El nivel de daño es muchísimo mayor por la cantidad de edificios de altura que se han colapsado", dijo.

Una de sus tareas centrales es coordinar los 49 equipos internacionales de respuesta desplegados en el país, incluyendo los grupos USAR, unidades especializadas en búsqueda y rescate urbano dentro de estructuras colapsadas. Chile también envió sus propios rescatistas: 45 bomberos chilenos ya operan en la zona afectada, con precaución ante el riesgo de nuevos derrumbes, según informó La Tercera.

La urgencia es máxima. Los escombros generan espacios vitales para quienes quedan atrapados, pero esos espacios se estrechan con las horas, el calor y la humedad de la costa venezolana. "Si bien estamos logrando algunos rescates, la supervivencia puede ser menor de la esperada", admitió el comandante. Los primeros días tras el sismo estuvieron marcados además por una congestión vehicular que dificultó el avance de las brigadas hacia las zonas más afectadas.

Chile y Venezuela mantienen una relación bilateral tensa, marcada por fricciones diplomáticas en torno al gobierno de Nicolás Maduro y la llegada masiva de migrantes venezolanos al país. La cooperación humanitaria, sin embargo, opera por canales distintos a la política: los rescatistas chilenos trabajan bajo mandato de la ONU, al margen de esas tensiones.

Mocarquer ya sostuvo reuniones con la vicepresidenta ejecutiva venezolana Delcy Rodríguez para coordinar la respuesta conjunta. Con más de 2.200 rescatistas y 140 perros de búsqueda operando en terreno, el comandante chileno resume la urgencia con sus propias palabras: "Estamos en una carrera contra el tiempo para hacer la mayor cantidad de rescates que sea posible".