La informalidad laboral es un problema estructural presente en los paÃses de Latinoamérica. Su complejidad es alta, ya que no solo posee una raigambre económico-productivo, sino también social y cultural, siendo vinculado a variables como la edad de las personas, el territorio donde habitan, su nivel educativo, la estructura de la familia a la que pertenecen, etc.

Esta caracterÃstica dificulta su abordaje, ya que cualquier polÃtica que pretenda tener un real impacto debiera considerar un enfoque integral, lo cual interpela a un esfuerzo mancomunado y estratégico, coordinado desde diversas áreas. Y es que, si bien existen enfoques tradicionales que sitúan el origen del problema en, por ejemplo, un desequilibrio entre la base productiva de una sociedad y el crecimiento de su población o en las habilidades de las personas y las oportunidades estructurales del ecosistema laboral, lo cierto es que integrar variables como el género o las caracterÃsticas de los territorios resulta fundamental.

Chile ha presentado una trayectoria fluctuante en lo referido a la informalidad laboral durante los últimos años, con una notoria tendencia al aumento desde la recuperación de la pandemia covid-19, constituyéndose asà en un problema de preocupación. Y es que, aun cuando a nivel regional (junto con Uruguay), Chile es uno de los paÃses donde este indicador presenta los niveles más bajos, poder contener su crecimiento se ha transformado en uno de los principales desafÃos en materia de trabajo y empleo.

Para ello se han venido realizando continuos esfuerzos, tales como subsidiar el empleo formal o entregar oportunidades de capacitación/certificación que permitan una mejor inserción laboral. Sin embargo, sabemos que estas acciones resultan insuficientes en la resolución de fenómenos contemporáneos como el aquà analizado, respecto de lo cual es útil entender que, por ejemplo, situaciones como ser mujer, tener menor nivel educativo, trabajar en pequeñas empresas, habitar la ruralidad y estar en sectores de baja productividad aumentan la probabilidad de caer en la informalidad laboral.

Por lo anterior, he de esperar que las polÃticas públicas abocadas en reducir este problema avancen considerando estos y otros factores. La edición de junio del termómetro laboral BiobÃo presentó una tasa de informalidad de 27,6% (trimestre febrero-abril) en la región, registrando asà un aumento interanual de 2,0%.