María José Rey Santiago de Chile, 12 jun (EFE).- En el sur de Santiago, en la comuna de Padre Hurtado, México recibió este jueves el aliento de los chilenos ávidos de un Mundial que miran con nostalgia por la ausencia de La Roja. PUBLICIDAD La municipalidad de 80.000 habitantes cabe entera en el Estadio Azteca, donde La Tri inauguró ante Sudáfrica su tercera Copa del Mundo, que organiza con Estados Unidos y Canadá, pero al ‘Fan Fest’ gratuito que organizó la alcaldía, en el pequeño Estadio Santa Rosa de Chena, llegaron cerca de 2.000 personas.
En la pantalla gigante dos selecciones lejanas dieron comienzo al Mundial 2026 bajo un sol pleno, mientras expectantes en las sillas estuvieron los chilenos muy abrigados por el inminente invierno, y quienes se sacaron las ganas de gritar gol con la primera diana mexicana marcada por Julián Quiñones. PUBLICIDAD La ausencia de la selección chilena, por tercera ocasión consecutiva, es el comentario repetido en un país que extraña a su 'Generación Dorada' con la que compitió por última vez en Brasil 2014, y que fue bicampeona de América en 2015 y 2016.
De allí que la presencia del mediocampista de la Universidad de Chile Marcelo Díaz, miembro de aquel plantel y oriundo de esa comuna, junto a otros exfutbolistas chilenos como Roberto Cereceda y Roberto Gutiérrez, motivó a muchos a acudir y sentir que el Mundial no es tan ajeno. PUBLICIDAD Emilia Navia, de 70 años, fue una de las vecinas e hincha del club Palestino, que acudió sola a intentar revivir la emoción que trae una Copa del Mundo.
"Estoy apenada, cuando jugaba La Roja estaba en casa de mi comadre y hacíamos asadito y comíamos empanadas y ahora nada, no hay una alegría que lo motive", dijo a EFE. PUBLICIDAD La añoranza, no obstante, no la detiene de buscar una nueva patria futbolera prestada al igual que le pasa a todos los que se quedan sin Mundial, y las razones dan lo mismo: "Me quedo con Turquía, veo puras teleseries turcas ahora", confiesa.
El campo fue una especie de verbena, una exposición del 'Museo de la Camiseta Sansiro', que cuenta con más de 100 exhibiciones y piezas de ídolos como Pelé, Maradona, Baggio, y réplicas del trofeo de la Copa del Mundo, la actual y la Jules Rimet; intercambio de láminas del álbum oficial, juegos y sorteos. PUBLICIDAD Una pequeña fiesta para los más jóvenes como Pablo Peña, de 13 años, que reconoció a EFE que el evento fue la excusa perfecta para "faltar a clases, intercambiar las laminitas y ver los partidos del mundial".