Miles de delegados llegaron a Pekín esta semana para la apertura, el miércoles, de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y, el jueves, del Congreso Nacional del Pueblo, reuniones anuales en las que el gobierno divulgará su informe de gestión y las metas para el año.
Las llamadas "Two Sessions" son la conjunción del NPC (National People's Congress, Congreso Nacional del Pueblo) y la CPPCC (Chinese People's Political Consultative Conference, Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino). Del par, el NPC es el órgano legislativo formal que aprueba leyes, nombra cargos y valida el presupuesto, aunque en la práctica las decisiones sustantivas las define el CCP (Chinese Communist Party, Partido Comunista Chino), la fuerza política dominante.
En el centro de atención está la presentación del informe anual del gobierno, donde se espera que aparezca un objetivo de crecimiento para 2024 por debajo del 5 por ciento. Al mismo tiempo, Pekín oficializará el lanzamiento del 15º plan quinquenal 2026-2030, el documento de planificación que orienta inversiones públicas, prioridades industriales y política tecnológica para el próximo lustro.
Analistas señalan que estas sesiones harán más que fijar metas de corto plazo. Ruby Osman, asesora senior del Tony Blair Institute for Global Change, un centro de estudios británico, afirma que la cita debe leerse como la estrategia de China para una etapa de «cambios geopolíticos y tecnológicos decisivos». "Habrá una distancia entre las prioridades anuales y la estrategia de largo plazo", dijo Osman, en referencia al énfasis en capacidad innovadora y resiliencia frente a presiones externas.
Ese énfasis estratégico incluye aspectos de defensa. El gobierno de Xi Jinping, presidente de la República Popular China y secretario general del Partido Comunista Chino, ha fijado como objetivo que las Fuerzas Armadas alcancen capacidades que permitan una operación contra Taiwán hacia 2027. Esa meta convierte el gasto y la modernización militar en una variable a seguir durante las sesiones, aun cuando los detalles concretos de compras o reestructuraciones no siempre se anuncien públicamente.
Al mismo tiempo, la atmósfera política está marcada por informes sobre ajustes en la cúpula militar, hechos que algunos medios internacionales describen como una purga en mandos castrenses. Las autoridades chinas no han dado una versión clara y oficial sobre esos cambios, por lo que los detalles y sus implicancias internas siguen siendo difíciles de verificar.
Para Chile y América Latina las Two Sessions importan en términos concretos. China sigue siendo el principal destino del cobre chileno, y un objetivo de crecimiento más bajo o una política industrial orientada a la autosuficiencia tecnológica puede presionar la demanda de materias primas o cambiar su composición. Asimismo, mayores inversiones chinas en investigación y producción local podrían afectar proveedores extranjeros de equipos y servicios, y la escalada en gasto de defensa y tecnología dual puede acelerar la desconexión tecnológica entre bloques, con efectos en cadenas de suministro.
Los mercados locales y los exportadores chilenas deberán leer con atención tres señales: el objetivo de crecimiento anunciado en el informe gubernamental, las prioridades productivas y tecnológicas del plan quinquenal, y cualquier pista sobre importaciones estratégicas o nuevos estímulos fiscales. Un señalamiento claro hacia la autosuficiencia tecnológica suele traducirse en estímulos a la industria local china y en menor apertura para ciertos bienes importados.
A nivel diplomático y geopolítico, la sesión subraya la multipolaridad creciente y la competencia por tecnología avanzada. Para gobiernos latinoamericanos, incluida Chile, eso significa seguir diversificando interlocutores comerciales y evaluar cómo las tensiones entre China y Estados Unidos influyen en inversiones y reglas de juego internacionales.
Las Two Sessions cerrarán con decisiones formales que irán desde cifras macroeconómicas hasta líneas de inversión a mediano plazo. Para los actores económicos chilenos, las próximas semanas serán clave para recalibrar proyecciones de demanda de commodities, riesgo país y estrategias de inserción tecnológica en un mundo donde Pekín busca menos dependencia externa y mayor capacidad propia.