El Ministerio de Obras Públicas (MOP) tiene un problema concreto: hay más de US$10.000 millones en proyectos de infraestructura vial ya adjudicados que no pueden arrancar. Permisos sectoriales pendientes, tramitaciones ambientales lentas y procesos administrativos sin resolver explican ese bloqueo, que se ha convertido en el principal obstáculo para reactivar la inversión en concesiones del país.
Para destrabar esa cartera, el MOP trabaja en coordinación con la Oficina de Autorizaciones Sectoriales e Inversión (OASI), un organismo del Ministerio de Economía creado para acelerar la tramitación de permisos y reducir los tiempos de respuesta del Estado. Complementa ese esfuerzo una plataforma de control del Ministerio de Hacienda que hace seguimiento diario del avance de cada proyecto en su proceso de calificación ambiental, la autorización que certifica que una obra cumple con la normativa medioambiental vigente.
Los plazos actuales ilustran la magnitud del problema. La autopista Costanera Norte tardó cinco años entre su adjudicación y su entrada en operación, a comienzos de los 2000. El proyecto AVO II, la segunda etapa de la autopista Vespucio Oriente en el sector oriente de Santiago, fue adjudicado a fines de 2017 y debería concluirse a fines de 2028, once años después. Desde el MOP sostienen que los proyectos actuales podrían ejecutarse en la mitad de ese plazo si se eliminan los cuellos de botella administrativos.
El otro pilar del plan es ampliar el alcance del modelo. Chile usó el sistema de concesiones durante tres décadas casi exclusivamente para autopistas, pero la apuesta ahora es extenderlo a nuevas tipologías de proyectos, diversificar la cartera y atraer a actores que hoy no participan del mercado. El objetivo declarado es que «el Estado debe volver a ser un destino atractivo» para la inversión privada, un reconocimiento implícito de que esa confianza se ha deteriorado.
La meta final es pasar de los cerca de US$1.000 millones anuales que se invierten hoy en obras de concesión a US$4.000 millones al año. Para lograrlo, el ministerio trabaja en destrabar los proyectos detenidos y en construir un flujo sostenido de nuevas licitaciones que permita sostener ese ritmo en el tiempo.
