Brasil necesitó de un segundo tiempo épico para no tropezar ante Japón en la primera fase del Mundial 2026. Un gol de los nipones en el primer periodo puso en jaque a la Verdeamarela, la selección más ganadora de la historia del torneo, y desató la angustia en millones de hinchas a lo largo del continente. Lo que vino después fue un partido para el recuerdo: el tipo de épica que define generaciones y que se cuenta durante décadas.

El volante Casemiro, referente del Manchester United y próximo a firmar con el Inter Miami, igualó el marcador en la segunda parte, aunque su primera mitad había sido discreta. Y fue Gabriel Martinelli, delantero del Arsenal inglés, quien cerró la historia en los minutos de descuento. Entró desde el banquillo cuando el partido estaba empatado y anotó el gol que clasificó a Brasil a los octavos de final.

"Sabía que iba a tener una oportunidad gracias a Dios. No tengo palabras", dijo Martinelli con la voz entrecortada ante las cámaras. Su irrupción fue uno de los recursos que Carlo Ancelotti, el estratega italiano que dirige a la selección brasileña, había guardado para el momento indicado.

El técnico, veterano de innumerables finales europeas, reconoció la intensidad del duelo: "Fue intenso. Jugamos bien y merecimos ganar. Encajamos un gol, pero el equipo tuvo paciencia. Forzamos más en la segunda parte y salió bien. Tenemos muchos recursos arriba, en el mediocampo y abajo", explicó.

La pregunta que sobrevolaba la zona mixta era otra: Neymar estaba disponible y no pisó el campo. El astro del Santos, leyenda viva del fútbol brasileño y figura que cargó durante años el peso de una nación sobre sus hombros, se quedó en la banca mientras sus compañeros peleaban por el pase de ronda. Ancelotti lo justificó con una lógica táctica: prefirió mantener la estructura del equipo antes de arriesgar variantes que pudieran desestabilizarlo.

Casemiro salió al frente del vestuario para valorar la fortaleza grupal: "El entrenador nos dijo que mantuviéramos la calma y así conseguimos darle la vuelta al partido. Lo bueno fue la fortaleza mental del equipo. Hay que felicitar a los jugadores que están entrando: Endrick lo ha hecho muy bien, Martinelli y Rayan, que está sustituyendo al gran Raphinha. Ese es el espíritu con el que se gana un Mundial".

Con este resultado, Brasil avanza a los octavos de final del Mundial 2026 y Ancelotti podrá planificar la próxima fase con una carta más en el ataque: la de un Neymar que, esta vez, esperó su turno desde la orilla del campo.