Cuando la comunidad ARMY chilena salió a las redes a exigir respuestas por el futuro de los conciertos de BTS en el Estadio Nacional, la ministra del Deporte, Natalia Duco, cambió los términos del debate: el Gobierno no canceló nada, porque nada estaba oficialmente autorizado. Esa fue su postura en conversación con el noticiero 24 Horas, donde apuntó al proceso administrativo inconcluso como el origen de toda la confusión.
El Instituto Nacional del Deporte (IND), organismo que administra el recinto, nunca emitió el decreto requerido para habilitar el estadio como sede de los tres espectáculos programados para octubre. "Es imposible cancelar algo que nunca fue confirmado. El IND nunca confirmó con los decretos de confirmación que se suelen hacer en estos casos las fechas", afirmó la secretaria de Estado.
La ministra fue más allá y apuntó directamente a DG Medios, la productora responsable del evento. Según Duco, la empresa sabía que el permiso para usar el Coliseo Central del Estadio Nacional no había sido otorgado cuando inició la comercialización de los boletos para las tres fechas.
El impedimento central es físico: el escenario de 360 grados que usa BTS en su gira pesa más de 600 toneladas. Según los estudios técnicos del IND, esa carga podría dañar de forma permanente el césped híbrido del recinto e incluso provocar el hundimiento del terreno de juego. El problema va más allá del pasto: hay compromisos deportivos ya agendados que dependen de ese terreno, desde partidos de la selección chilena y encuentros del fútbol profesional hasta la Teletón.
Pese a la negativa para el Coliseo Central, el Gobierno no cierra la puerta. Duco informó que el Ejecutivo mantiene conversaciones con la productora para explorar alternativas dentro del Parque Estadio Nacional, como la Explanada Sur o la Cancha Sur. "Estamos abiertos a que BTS venga a Chile y que las ARMY puedan disfrutar de sus conciertos, pero debemos resguardar la principal infraestructura deportiva del país", señaló la ministra.
La saga sigue abierta. Alcaldes de Viña del Mar y Concepción ya ofrecieron sus estadios como posibles sedes, ampliando el escenario de negociaciones mientras miles de fanáticas y fanáticos esperan definiciones concretas sobre el futuro de las presentaciones.