El 15 de agosto de 2007, un terremoto de magnitud 7,9 sacudió la ciudad de Pisco y otras localidades del sur peruano, dejando más de 500 fallecidos y miles de damnificados. Mientras el paÃs intentaba enfrentar una de las peores tragedias de su historia reciente, gobiernos de distintas partes del mundo enviaron ayuda humanitaria.

Uno de ellos fue Chile, cuya asistencia llegó con rapidez y eficacia, en un gesto de solidaridad que, casi dos décadas después, permanece en la memoria de muchos peruanos y da origen a esta historia. El apoyo incluyó insumos de primera necesidad como alimentos y medicamentos.

âLa ayuda traÃda desde Chile consiste en leche en polvo, leche lÃquida, agua, frazadas, galletas para niños, carpas, abrigos, entre otrosâ, se lee en una nota de prensa del Ministerio de Salud con fecha 21 de agosto del 2007. El aporte no se limitó a los suministros.

Chile también envió un hospital de campaña junto a médicos, enfermeros y personal especializado para reforzar la atención de los afectados. Los equipos y materiales llegaron a bordo de varios vuelos de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), que trasladaron recursos hacia las zonas más golpeadas por el terremoto.

Una de las personas que recibió y gestionó esta colaboración fue Carlos Vallejos Sologuren, quien se desempeñaba como ministro de Salud durante el gobierno de Alan GarcÃa Pérez. En entrevista con BioBioChile, el médico recuerda que la contribución chilena fue histórica y muy importante.