El presidente José Antonio Kast describió la situación como "una economía enferma" y la frase encendió un debate sobre cuál es el remedio más rápido para reactivar el crecimiento. Los datos son elocuentes: en mayo, el Imacec (el índice que mide la actividad económica mensual del país) registró una caída de 0,9%, lo que instaló el riesgo de recesión técnica, que ocurre cuando la economía se contrae durante dos trimestres seguidos. A eso se sumaron una desocupación de 9,4%, el nivel más alto en cinco años, y un Índice de Producción Industrial que cayó 7,5% frente a mayo del año anterior, la mayor baja en nueve años.
El balance de los primeros cinco meses de 2026 no deja mucho margen para el optimismo. La economía acumuló una contracción de 0,7%, lo que pone en duda que el país pueda cerrar el año con algún crecimiento relevante. Para terminar 2026 con una expansión del 2%, la economía debería crecer entre 3,8% y 4,0% en promedio durante cada uno de los siete meses que quedan, un ritmo que hoy parece difícil de sostener.
Susana Jiménez, presidenta de la CPC (Confederación de la Producción y el Comercio, el gremio que agrupa a los grandes empresarios del país), fue directa al evaluar el escenario: dijo que las cifras de 2026 "ya están escritas" y que el crecimiento del año difícilmente superará el 1,5%.
Desde la oposición, varios parlamentarios cuestionaron la pertinencia del diagnóstico presidencial. Su argumento es que calificar la economía de "enferma" ante audiencias internacionales puede disuadir a los inversores extranjeros antes de que evalúen venir a Chile.
En cuanto a los remedios, el mundo empresarial puso el foco en dos frentes. El primero es la permisología, ese laberinto de autorizaciones y trámites que demora o detiene proyectos de inversión, y que podría agilizarse con ajustes normativos más rápidos. El segundo es una reforma mayor al sistema de inversiones, una apuesta de más largo aliento.
Kast no cerró la puerta a una nueva invariabilidad tributaria, un mecanismo que congela las condiciones impositivas para una empresa durante un período fijo a cambio de comprometerse con una inversión de cierta envergadura. El Presidente reconoció que el tema está en discusión y que el equipo del Ministerio de Hacienda evaluará "cómo combinar el monto de la inversión con el plazo de invariabilidad para que haya certeza". El piso que manejan hoy es de US$50 millones por proyecto, aunque señaló que ese monto podría subir dependiendo de los detalles que defina Hacienda.
