La cantidad de cuerpos embolsados e incinerados en Bogotá y Soacha ha aumentado la preocupación por una intensificación de la violencia ligada a la transformación del crimen organizado. Estas prácticas, según expertos citados por Semana, reflejan un aumento de la violencia, el resurgimiento de viejas prácticas y una reorganización de bandas que disputan el control de rentas ilegales, zonas y negocios ilícitos como el microtráfico y la extorsión.
PUBLICIDAD Durante el último año, los homicidios violentos en Bogotá y Soacha han cambiado el mapa criminal de la región, señalaron investigadores en Semana. A inicios de mayo, un caso ilustró el fenómeno.
Kevin Santiago Ángel Garzón, profesor de informática de 31 años, desapareció tras salir de un gimnasio en el occidente de la ciudad. PUBLICIDAD Cámaras de seguridad registraron cómo tres hombres sacaron una maleta desde una vivienda de Kennedy en la madrugada.
Días después, su cadáver se encontró en una zona boscosa de El Tintal, con signos de violencia extrema y parcial incineración. Un reciclador halló la maleta e informó a las autoridades que una parte del cuerpo sobresalía.
Posteriormente, en El Cielo, entre Ciudad Bolívar y Soacha, fueron encontrados tres cuerpos incinerados. Aunque estos casos no están relacionados, comparten patrones como desapariciones previas, tortura y traslado de cadáveres en maletas o envoltorios plásticos.