El peso chileno sigue perdiendo terreno frente al dólar y no parece importar que el cobre, su principal ancla, opere cerca de los US$6 por libra. La divisa estadounidense marcó esta jornada $925,2 y se acercó a los $930, un nivel que no toca desde marzo, cuando llegó hasta $940 en su punto más alto del año. La Bolsa Electrónica registra que en lo que va de 2026 el tipo de cambio se ha movido en una banda que va desde $851 hasta ese máximo, acumulando un alza de $23,85 frente al cierre de diciembre pasado.

La explicación más inmediata llegó desde Portugal. Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos, conocida en los mercados como la Fed), sorprendió a los inversionistas en el Foro de Sintra al anunciar que su institución dejará de entregar señales anticipadas sobre la trayectoria de las tasas de interés. Según consignó la agencia Reuters, Warsh indicó que la decisión de subir o no las tasas "se adoptará cuando junto a sus colegas 'cierren la puerta' y comiencen su próxima reunión de política monetaria a finales de mes".

El anuncio sacudió los mercados de inmediato. "Lo que en la mañana era presión alcista por el frente local se topó con un giro relevante en el escenario externo", explicó Lorenzo Matus, gestor de cuentas senior de XTB, una plataforma de inversiones. La incertidumbre sobre cuándo y cuánto se moverán las tasas en EE.UU. disparó la demanda por dólares a nivel global, arrastrando consigo al peso.

Para Andrés Pérez, economista jefe de Itaú Chile, la debilidad del peso obedece a una combinación de factores: la renovada fortaleza del dólar tras el debut de Warsh al mando de la Fed y la expectativa de que el diferencial de tasas entre EE.UU. y Chile se volverá aún más estrecho. Esa combinación llevó a que los inversionistas extranjeros aumentaran sus apuestas en contra del peso hasta niveles récord.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI (Banco de Crédito e Inversiones), coincide en que los factores externos dominan el cuadro, pero agrega que los temas internos también pesan, "principalmente por la vía de diferenciales de tasas externo-local". Entre los analistas hay consenso en que el bajo crecimiento económico y el déficit fiscal son variables que también han restado fuerza al peso en los últimos meses. La próxima reunión de política monetaria de la Fed, prevista para fines de julio, será la primera instancia formal en que Warsh pueda concretar o descartar un alza de tasas, y el mercado la seguirá con atención.