Un equipo de investigadores chilenos ha logrado un avance histórico para la biotecnología marina al completar el primer ensamblaje híbrido del genoma del congrio colorado (Genypterus chilensis), una especie emblemática y de gran importancia comercial para Chile. Tras el logro científico se encuentran académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), de la Universidad Andrés Bello (Unab), del Centro de Investigaciones Marinas de Quintay (Cimarq) de la UNAB, y del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola Aplicada, Incar².
Según lo informado, para descifrar el código, los investigadores utilizaron una estrategia híbrida que combina dos de las tecnologías más avanzadas del mundo: Oxford Nanopore (que permite leer fragmentos de ADN muy largos) e Illumina (que ofrece una precisión extrema en fragmentos cortos). Gracias a esta combinación, el estudio reveló que el genoma contiene 439.89 millones de letras de ADN, y se identificaron 35,029 genes que codifican proteínas, los cuales dictan desde el color de su piel hasta su ritmo de crecimiento.
Además, se descubrieron más de 14,000 lncRNAs (moléculas de ARN no codificante), que actúan como «interruptores» que controlan cuándo y cómo se activan los genes en diferentes órganos, como el intestino y el riñón. «Los hallazgos de este estudio son altamente relevantes porque representan el primer genoma de referencia del congrio colorado (Genypterus chilensis), una especie endémica y de importancia comercial en Chile.
Este avance permite pasar desde información fragmentaria, basada en transcriptomas, a una comprensión integral de su arquitectura genética, incluyendo la identificación de más de 35.000 genes codificantes y una gran cantidad de elementos regulatorios como los lncRNAs. En particular, la caracterización de más de 14.000 lncRNAs y su expresión específica por tejido aporta una nueva dimensión en la regulación génica, permitiendo entender cómo se controlan procesos fisiológicos clave como el metabolismo, la inmunidad y la respuesta al estrés», expresó el Académico de la UNAB e Investigador Principal del Centro de Investigación Aplicada, INCAR², Dr.
Juan Antonio Valdés. El estudio también comparó al Congrio colorado con el Congrio dorado (Genypterus blacodes), encontrando una similitud estructural notable, aunque con diferencias específicas en el número de genes que podrían explicar las adaptaciones únicas de cada especie a su entorno.