A 31 días del debut: la evaluación puertas adentro a los ministros de Kast Con un arranque marcado por crisis, flancos comunicacionales y presión legislativa, el gabinete ha tenido que acomodar su desembarco. Mientras en el comité político algunos logran afirmarse, en los ministerios sectoriales persisten tensiones que obligan a La Moneda a apoyar su despliegue.

Treinta y un días pueden ser una eternidad en política, y en La Moneda lo saben bien: el primer mes ha tenido la intensidad -describen sus inquilinos- de seis meses, con una instalación más abrupta de lo previsto. En el gobierno de José Antonio Kast, sin embargo, el parámetro para medir a los ministros no pasa exclusivamente por su desempeño en las encuestas o en lo comunicacional, sino por su capacidad de empujar agenda y cumplir los objetivos del Ejecutivo, aun cuando eso implique costos en exposición pública.

Bajo ese prisma, en Palacio relativizan los tropiezos que han marcado el arranque. “La comunicación es relevante, pero no es todo”, transmiten fuentes de gobierno, donde incluso apelan al propio estilo del Mandatario -a quien no sindican como un orador destacado- para reforzar la idea de que el foco está en la gestión.

En esa línea, por ejemplo, defienden el desempeño de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, subrayando que su rol es operativo y no necesariamente mediático, en momentos en que su bajo despliegue público ha sido objeto de cuestionamientos. En el caso de la vocera Mara Sedini, en tanto, en Palacio reconocen que han existido falencias.

Aunque el balance entre los partidos es pesimista respecto del futuro de la secretaria de Estado, en el Ejecutivo refuerzan que ella está en rodaje y que su fortalecimiento comunicacional ya está en marcha. De hecho, destacan que ha impulsado ideas propias -como la puesta en escena conjunta de ministras y el Presidente tras la agresión a la ministra Ximena Lincolao (Ciencias)- y que ha mostrado avances en su desempeño durante los últimos días.