Ricardo Gareca, extécnico de la selección chilena, volvió a referirse a uno de los episodios más tensos de su gestión: la salida de Carlos Palacios de la nómina durante las Eliminatorias al Mundial de 2026. El entrenador trasandino no logró clasificar a Chile al torneo que se disputará en Canadá, México y Estados Unidos, y su ciclo quedó marcado por roces con varios referentes del plantel.

"La duda que nos invade cuando vemos jugadores de estas características es si es un muchacho inteligente o no, saber el lugar en el que uno está", declaró Gareca en radio ADN, la emisora chilena que recogió sus dichos. El comentario apunta directamente a Carlos Palacios, delantero que actualmente juega en Boca Juniors, uno de los clubes más grandes de Argentina, y que renunció a la selección en plena campaña clasificatoria alegando motivos personales.

El exdirector técnico reconoció que su relación con el jugador fue limitada. "Esto no puedo asegurarlo, hablé poco con él", admitió, aunque insistió en que el talento de Palacios convive con una falta de adaptación a las exigencias de la selección. Para Gareca, ese tipo de futbolistas suele desperdiciar condiciones futbolísticas por no entender el nivel de compromiso que exige el equipo nacional.

El entrenador también abordó su vínculo con Arturo Vidal, histórico volante chileno que lo criticó públicamente por no ser convocado durante buena parte de su ciclo. Gareca terminó incluyéndolo en sus últimas nóminas y aceptó que pudo haberlo llamado antes. "Tengo la autocrítica de aceptarlo", sostuvo, en un tono distinto al usado con Palacios.

Un tercer nombre en la conversación fue Ben Brereton, delantero chileno nacido en Inglaterra, a quien Gareca marginó tras la derrota ante Bolivia en Santiago. Ahí el análisis fue más autocrítico: "¿Me pudo haber equivocado yo? Sí. ¿Pudo haber tenido un rendimiento deficiente el jugador? También", reconoció, repartiendo responsabilidades entre su decisión técnica y el nivel mostrado por el atacante.

Gareca dejó la banca de la Roja sin conseguir el objetivo de meter a Chile en el Mundial 2026, un proceso que combinó recambio generacional con roces internos que hoy, ya fuera del cargo, sigue explicando en entrevistas.