Los exasesores del senador Miguel Ángel Calisto obtuvieron este miércoles una rebaja en sus medidas cautelares, luego de confesar ante la PDI (Policía de Investigaciones) y la Fiscalía un esquema de corrupción que incluye supuestos sobornos a un exfiscal para frenar causas contra el parlamentario.
Roland Cárcamo, quien estuvo en prisión preventiva en la cárcel de Osorno, y Carla Graf, quien cumplía arresto domiciliario, ahora solo deberán firmar mensualmente y mantener arraigo nacional, lo que les impide salir del país. La Defensoría Penal Pública solicitó la reducción al tribunal, que la aceptó esta mañana.
Según el fiscal regional Hernán Libedinsky, las confesiones del matrimonio detallan un plan para pagarle al entonces fiscal regional Carlos Palma con el fin de que "enterrara" dos causas que se estaban activando contra el senador. Cárcamo y Graf entregaron sus primeras declaraciones el 29 de abril, y las confirmaron en un segundo interrogatorio el 23 de junio, tres días antes de que el Ministerio Público anunciara el cierre de la causa principal por fraude al fisco.
César Ramos, abogado del senador, rechazó de plano esas versiones. "Con esa declaración, el señor Cárcamo llegó a un acuerdo con la Fiscalía para salir de prisión. Ese fue su objetivo. Por supuesto, estos hechos son absolutamente falsos", sostuvo.
Calisto enfrenta una acusación formal con petición de 12 años de prisión por fraude al fisco. El martes 1 de julio intentó impedir el cierre de la investigación para solicitar nuevas diligencias, pero el Juzgado de Garantía de Coyhaique rechazó la solicitud. Es el último de varios reveses judiciales acumulados desde que la Fiscalía Regional de Aysén presentó la acusación la semana pasada.
A la causa principal se suma una arista reservada que Libedinsky reveló durante esa audiencia: una investigación en curso sobre los supuestos pagos al exfiscal Palma. El exfiscal, quien también cuenta con un defensor público, analiza qué acciones judiciales tomar ante las imputaciones que ahora lo involucran.
