Las tensiones dentro de la coalición gobernante llegaron a un punto que exigió la intervención directa de La Moneda. José Antonio Kast reunió a los presidentes de Evópoli, Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI) y el Partido Republicano para intentar sellar las grietas abiertas entre Chile Vamos y su propio movimiento político.

El encuentro ocurrió en medio de roces crecientes entre las dos grandes fuerzas de la coalición. Chile Vamos, el bloque que agrupa a RN, la UDI y Evópoli, ha acumulado fricciones con los Republicanos en distintos frentes legislativos. La reunión buscó instalar una hoja de ruta común antes de que esas diferencias se profundicen.

Kast reconoció sin rodeos las dificultades del momento. "Hemos tenido ciertas dificultades estructurales de nuestro país en temas económicos, en temas de empleo", dijo ante los dirigentes partidarios. El diagnóstico encuadra un escenario donde el lento crecimiento y el desempleo complican la agenda del Ejecutivo.

El Presidente también admitió que recomponer el bloque es tarea pendiente. "Tenemos que afiatar las confianzas", señaló, usando el chilenismo para referirse a fortalecer los vínculos dentro de la coalición. La frase implica que esas confianzas están, por ahora, desgastadas.

Sin mayorías sólidas en el Parlamento, el gobierno depende de la disciplina de sus propios parlamentarios. Cualquier quiebre entre Republicanos y Chile Vamos amenaza directamente la viabilidad de la agenda legislativa. Por eso Kast pidió mayor cooperación entre el Ejecutivo y el Congreso para avanzar en proyectos que describió como fundamentales.

Al cierre del encuentro, el Presidente apeló a la imagen de Chile como referente regional, apoyándose en su reciente gira por Paraguay y Uruguay. "Todos dicen Chile fue un faro y queremos que vuelva a ser un faro", aseguró. La reunión fijó como ejes centrales la economía y el empleo, los mismos temas que el oficialismo deberá traducir en acuerdos legislativos concretos dentro del Congreso.