Un experimento prometedor La designación de Louis de Grange -con competencias y trayectoria largas y relevantes- como biministro de MOP y MTT abre una discusión más interesante que el simple cambio de nombres en el gabinete. No porque resuelva, por sí solo, los problemas estructurales de coordinación del Estado chileno.
Pero sí porque instala —quizás por primera vez con claridad— una pregunta relevante: ¿puede Chile pensar infraestructura, movilidad y ciudad como un solo sistema? Durante décadas hemos naturalizado una fragmentación institucional que otros países consideran problemática.
El Ministerio de Vivienda desarrolla casas, planifica barrios y regula ciudades. El Ministerio de Obras Públicas construye infraestructuras.
El Ministerio de Transportes implementa sistemas de movilidad. El Ministerio de Bienes Nacionales administra suelo fiscal.
Todos intervienen sobre el mismo territorio, pero muchas veces con lógicas, prioridades, presupuestos y calendarios distintos. ¿El resultado?