Las cifras que el gobierno de Javier Milei celebraba hace pocos meses se están revirtiendo. La pobreza en Argentina volvió a trepar. Tres de cada diez personas en el país quedan bajo la línea de subsistencia, según el modelo que el propio presidente utiliza como referencia mensual fuera del calendario oficial.
Martín González-Rozada dirige la Maestría en Econometría de la Universidad Torcuato Di Tella, una de las universidades privadas más reconocidas del país. Publica mensualmente un indicador llamado "Nowcast de Pobreza", que no espera al dato semestral del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos, el equivalente argentino al INE chileno). El modelo anticipa la tendencia usando la misma encuesta de hogares que aplica el propio Estado.
La última actualización arroja una tasa de 29,6% para el período de diciembre de 2025 a mayo de 2026. El desglose mensual muestra una trayectoria sostenida al alza. Diciembre de 2025 cerró con 28,7%. El primer trimestre de 2026 promedió 28,4%. En abril y mayo el número saltó a 31,8%. La inflación volvió a acelerarse y la economía perdió el impulso que había mostrado en los primeros meses del ajuste.
Para entender el rebote, Leopoldo Tornarolli, economista del CEDLAS (Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales) de la Universidad Nacional de La Plata, ofrece una explicación técnica que cuestiona parte del relato oficial. La fuerte caída de la pobreza en 2024 y 2025 fue real, dice, pero el método de medición exageró la magnitud de la baja. Un indicador que sobrerreacciona ante los cambios actúa igual en ambas direcciones.
El próximo informe semestral del Indec dirá si el modelo privado anticipó correctamente el deterioro. Tornarolli lo sintetiza sin rodeos: los ingresos de los hogares argentinos se empeoraron y las cifras lo reflejan.