A juicio del parlamentario, quien también es profesor, no puede utilizarse “de manera sensacionalista y para buscar réditos políticos un tema tan delicado como la violencia en las escuelas. Aquí es cuando el gobierno debe demostrarse responsable y salir de la lógica de la campaña” El senador por la Región de Antofagasta, Esteban Velásquez (FRVS), y quien fue alumno del Instituto Obispo Lazaeta de Calama, donde ocurrió hace unos días un terrible ataque con arma blanca de parte de un alumno y que terminó con la muerte de una inspectora, criticó el tono de los discursos del gobierno y el trato sensacionalista de la prensa “en un tema tan sensible como es la violencia en las escuelas”.

Al respecto, el parlamentario señaló que “a nuestro juicio, resulta preocupante la forma de tratar la información respecto a hechos violentos al interior de las escuelas, la manera como se ha exacerbado el tema con grados de sensacionalismo comunicacional, incluso con morbo por ciertos sectores políticos, que no aportan en nada y más bien alimentan a que personalidades frágiles, emocionalmente hablando, se contagien y animen, probablemente, a conductas irresponsables. La violencia escolar está siendo tratada, a mi juicio, por los medios de comunicación y algunos personeros de gobierno, de manera muy liviana, y eso es riesgoso”.

“Comparto más bien la tesis de que esta violencia al interior de las escuelas, refleja la violencia social. Es, como han dicho algunos expertos, una enfermedad de salud pública y el enfoque para enfrentarla no son ni más detectores de metales, ni personal especial, casi como una policía privada al interior de las escuelas, ni la revisión personal de los estudiantes, sino que revisar qué le estamos enseñando a nuestros niños, qué les estamos entregando, cuánto tiempo de calidad les estamos dando.

Sin duda, que algunos de lo que hoy día se plantea con estos elementos pueden entregar sensación de seguridad, pero claramente no deben ser el centro de la discusión”. Velásquez recalcó que “hacer de la violencia al interior de la escuela, una cuestión de seguridad, incluso de judicialización de estos casos, sabemos que no es la solución.

No hay que mirar tan lejos los malos ejemplos. En estudios comparados podemos observar que ninguna sociedad ha avanzado en ese sentido y tenemos ejemplos claros y concretos en países “desarrollados”, que, usando todo tipo de instrumentos, recursos materiales y humanos, desde los detectores de metales, hasta equipos o recursos humanos con equipo de armamento pesado al interior de los establecimientos educacionales, las “matanzas” han seguido ocurriendo, por ende insisto, el enfoque es otro”.