La estrategia de Ángela Vivanco para salir de la cárcel luego de cuatro meses en el penal de San Joaquín Este jueves se realizará la audiencia de revisión de medidas cautelares de la exjueza. Su defensa apuesta a una rebaja, y para ello abordará la condición de salud de la abogada y expondrá peritajes psicosociales y psicológicos.

También recalcarán que la imputada no constituye un peligro para la seguridad de la sociedad. Cuando la exministra de la Corte Suprema Ángela Vivanco estaba por completar su primer mes en prisión preventiva en la cárcel de mujeres de San Joaquín, el ingreso de una adolescente, imputada por homicidio, a su mismo módulo (el 14) tensionó su paso por el penal.

La menor de edad mostró conductas que alteraron la tensa calma que reinaba en ese espacio, a tal punto que durante la madrugada del 18 de febrero tanto la exjueza imputada por cohecho y lavado de activos en la denominada trama bielorrusa y sus dos compañeras de encierro -encausadas por emitir licencias médicas irregulares- tuvieron que ser trasladadas de manera exprés hasta otro lugar del recinto. A oscuras y con una carretilla, Vivanco y las otras dos imputadas tuvieron que mover sus cosas hacia el extenso y tétrico módulo 7, que si bien tiene dos pisos y varias piezas disponibles, sólo las alberga a ellas.

Ese fue el espacio donde debió reinstalarse y tratar de hacer oídos sordos de comentarios que le advertían que allí reinaban los fantasmas. Aunque eso se ha puesto cuesta arriba.

La otrora influyente jueza se ha mantenido en una celda sola, y como cuentan los pocos amigos que la visitan, ha sido el lugar donde ha visto que a diario su salud se deteriora. Quienes conversan con ella los miércoles y sábados, cuando se autorizan los ingresos, aseguran que mantiene su convicción de que es inocente y que todo el proceso la ha desgastado enormemente.