La presentadora y actriz chilena Angélica Castro tiene razones personales para que el asesinato de Alejandro Águila no le resulte ajeno. El niño de 12 años murió durante una encerrona porque no alcanzó a soltarse el cinturón de seguridad a tiempo, el mismo tipo de crimen que afectó a su propia familia cuatro años atrás.
En aquella ocasión, su hija Laura viajaba junto a su padre, el actor chileno Cristian de la Fuente, cuando delincuentes los interceptaron para robarle el reloj que portaba. En el asalto, los atacantes dispararon y la bala alcanzó la pierna de la joven, quien debió someterse a meses de rehabilitación.
Al ser consultada por el medio Página 7, Castro no ocultó el impacto que le generó el caso de Alejandro Águila: "Duele, duele muchísimo. Es inhumano, es impensado, aunque uno lo vea, es triste que lo tengamos que ver tantas veces".
La comunicadora apuntó a una exigencia clara: leyes más duras y mayor protección ciudadana. "Es un deseo gigantesco de que de una vez por todas se tomen cartas en el asunto, como corresponde. Que haya una ley fuerte, que estemos más cuidados, que podamos salir a la calle sintiéndonos protegidos", señaló.
Sobre la crisis de seguridad, remarcó la restricción cotidiana que impone el miedo: "No puede ser que no podamos salir después de cierta hora, eso ya es muy complejo". Extendió además sus condolencias a la familia del niño y a "muchas otras familias más que no salen en las noticias en el día a día".
Su diagnóstico sobre el rol del Estado fue categórico. "Si hablamos de estos niveles de violencia en la calle, es algo que no debiese suceder bajo ningún punto de vista. Es algo inaceptable", sentenció Castro.
