Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desplegaron este viernes un operativo humanitario hacia Venezuela, con aviones de carga, buques de guerra y helicópteros, tras los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpearon al país caribeño y dejaron 920 muertos y 3.360 heridos.
Lo significativo no es solo la escala del despliegue. Es que lo pidió el propio Gobierno de Nicolás Maduro, que solicitó ayuda a Washington, una capital con la que Caracas ha mantenido relaciones rotas o tensas durante más de una década, marcadas por sanciones económicas y disputas diplomáticas.
El Comando Sur de EE.UU. (Southcom), el organismo militar estadounidense con jurisdicción sobre América Latina y sede en Miami, confirmó el envío de dos aviones de carga C-17 de la Fuerza Aérea desde Los Ángeles y desde Fairfax, en Virginia. Ambas aeronaves transportan equipos especializados en rescate urbano. Una tercera nave traslada material logístico directamente a Caracas.
La operación también incluye aviones MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines, un modelo de aeronave de despegue vertical con capacidad para operar en zonas de difícil acceso, que movilizan un equipo de evaluación de aeródromos. Junto a ellos, los buques de guerra USS Fort Lauderdale y USS Billings se posicionaron en aguas cercanas a Venezuela para brindar apoyo desde el mar.
Desde Honduras partieron tres helicópteros CH-47 Chinook del Ejército estadounidense, junto con personal de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, una unidad de respuesta rápida con base en Centroamérica. Su objetivo es el transporte de personas y suministros hacia las zonas devastadas.
Un componente menos visible, pero estratégico, es el aporte de la Fuerza Espacial de EE.UU. (Space Force), la rama militar más nueva del Ejército estadounidense, creada en 2019. Su función en esta emergencia es proveer imágenes satelitales de alta resolución para orientar el rescate e identificar las áreas con mayor destrucción.
El Departamento de Estado coordina la operación junto al Gobierno venezolano y otros socios internacionales. La administración de Donald Trump enmarcó el operativo como ayuda humanitaria. El Southcom advirtió que podrían anunciarse despliegues adicionales según cómo evolucione la catástrofe.

