El otro final que tendría la cinta sobre Michael Jackson: redada en Neverland y acusaciones de abuso sexual La versión original de la película consideraba que el tercer acto de la historia giraría en torno a las denuncias de 1993. Sin embargo, una cláusula incluida en un acuerdo extrajudicial dinamitó los planes.
La película Michael se ciñe a la vida artística de Michael Jackson: orígenes humildes, padre abusivo, primeros éxitos, despliegue en vivo, algo de proceso creativo en el estudio, primer disco solista de su etapa adulta y así, en una sucesión lineal de hechos que en ningún momento pone en tensión la fórmula de los filmes biográficos sobre músicos. Esa mecánica archiprobada le ha bastado para dejar contentos a los fanáticos, que durante los últimos días han llenado las salas y la han convertido en la segunda producción más taquillera de 2026.
Pero la forma de esa cinta, una celebración del impresionante legado musical del Rey del Pop, estuvo a punto de ser distinta. A juzgar por los reportes surgidos en la prensa estadounidense, originalmente el acento del largometraje estaba ligado a las acusaciones de abuso sexual que surgieron a partir de los años 90 y que acompañaron la figura de Jackson hasta su muerte, en junio de 2009.
La película dirigida por Antoine Fuqua y escrita por John Logan filmó escenas que giraban en torno a Jordan Chandler, el joven que acusó de abuso sexual al artista en 1993. Ese caso, que estalló a mediados de ese año, generó conmoción como el primer testimonio de ese tipo en contra del hombre detrás de Smooth criminal.
Su inclusión en la primera versión de Michael se transformó en un dolor de cabeza. El patrimonio de Jackson no informó a tiempo a los realizadores que cualquier representación de Chandler estaba prohibida, debido a que así quedó quedó estipulado en el acuerdo extrajudicial que en 1994 suscribieron el patrimonio y los padres del joven, Evan Chandler y June Chandler, que consideró el pago de US$ 23 millones.