La naturaleza como activo: Chile consolida un modelo de conservación que atrae inversión extranjera Con herramientas como el Derecho Real de Conservación y más de US$68 millones recaudados desde 2021, el país avanza hacia un esquema donde proteger ecosistemas también genera retorno económico. La conservación comenzó a consolidarse en Chile como una alternativa de inversión y desarrollo económico.

Con capitales extranjeros orientados a la protección de bosques, biodiversidad y agua dulce, y herramientas legales como el Derecho Real de Conservación (DRC) que amplían el acceso a estos proyectos, el país avanza en un modelo donde el capital natural también puede generar crecimiento. La idea de vincular naturaleza y desarrollo económico tiene, sin embargo, antecedentes en Chile.

El legado impulsado por activistas ambientales como Douglas Tompkins y Kristine Tompkins, a través de la creación de parques nacionales y grandes áreas protegidas, instaló hace décadas la noción de que la conservación podía ser una alternativa estratégica de largo plazo para el país. “Douglas fue un gran visionario que tomó una decisión muy trascendental: en lugar de crear parques privados, apostó por la conservación a largo plazo en el ámbito público e invirtió en los parques nacionales para demostrar que son una inversión y no un gasto.

Cuando se invierte en áreas protegidas, estas se convierten en motores de las economías locales”, señaló Carolina Morgado, directora ejecutiva de Rewilding Chile, organización que preserva el legado de Tompkins. Morgado sostiene que el modelo logró demostrar que la conservación puede generar turismo, desarrollo y empleo.

“Su estrategia tenía dos pilares que hoy continuamos. Por un lado, impulsar la conservación a gran escala para enfrentar las grandes crisis ecosociales que estamos viviendo.