Un correo electrónico del Pentágono filtrado a Reuters generó uno de las novedades más importantes de las últimas décadas en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. El principal asesor político del Pentágono, Elbridge Colby, escribió a la cúpula del Departamento de Guerra diferentes opciones para castigar a los aliados de la OTAN que no apoyaron a Donald Trump en la guerra con Irán de la manera que suponían.
“El memorando incluye la opción de considerar la posibilidad de reevaluar el apoyo diplomático de Estados Unidos a las posesiones imperiales europeas de larga data, como las Islas Malvinas”, marca el artículo. Sin esperarlo, el Gobierno de Javier Milei tuvo un viraje significativo en la agenda mediática, al cual se subió con mensajes reivindicativos sobre el reclamo argentino.
El mail revelado por la agencia periodística parece confirmar lo que -por lo bajo y desde el año pasado- venían asegurando diferentes fuentes de altísimo rango en la Casa Rosada y el Ministerio de Defensa: que el diálogo con Estados Unidos tenía más aristas que el económico y que impactaban directamente sobre asuntos geopolíticos que altísimo interés para la opinión pública. Será interesante verificar si esta advertencia realizada por este alto asesor se verifica en los hechos cuando Trump y la primera dama Melania Trump reciban este lunes en Washingotn al rey Carlos III y a la reina Camila, la cual configura una visita de Estado que tendrá lugar hasta el jueves 30 de abril y que se realiza en ocasión del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Ante todo, el vínculo entre ambos Estados precede a las pronunciamientos de las presidencias coyunturales. A los ojos de los tomadores de decisiones del Gobierno, hay un aspecto que parece tener un consenso más transversal en el aparato político estadounidense: el apoyo a la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, Tierra del Fuego.
“Va a avanzar. Estuvo parada porque los estadounidenses tuvieron idas y vueltas”, comenta una fuente gubernamental a Infobae.